Hoy, el tren venía normalito hasta que llegó a Castelar. Para los que no saben, Castelar es la 5ta estación del tren, desde Moreno.
En fin, para, sube toda la gente y se escucha desde los parlantes "el servicio de plataforma número uno se encuentra cancelado". La plataforma uno era donde estaba nuestro tren, y toda la gente se baja.
Yo me quedo en la puerta, esperando una explicación.
Al parecer hubo un accidente en una estación, entonces los trenes llegaban sólo hasta Liniers. Ahora... entonces, si Liniers está mucho después que Castelar... ¿por qué cancelaron el tren que estaba en Castelar?
O sea, como hubo un accidente mucho más adelante, las mentes brillantes de TBA (Trenes de Buenos Aires) pensaron que había que cancelar uno de los trenes (¿?) y hacer que la gente espere el tren que viene lleno desde Moreno después, y ahí se suben y llegan hasta Liniers (¿?).
¡¡Si el tren andaba, no tenía el más mínimo sentido cancelarlo!!
La gente que había salido del tren, volvió a entrar, y yo les decía "no salgan, quedémonos acá, si nos quedamos todos juntos no les va a quedar otra que llevar este tren hasta Liniers", y todos decían "sí, sí, sí".
Hasta que el tren amagó a volver a Moreno, entonces todos los idiotas se bajaron, dejándome a mí sola en el vagón junto a otras 5 personas que tampoco querían bajar.
El tren empieza a irse hacia los galpones que hay en Castelar (que es donde les hacen mantenimiento y los limpian), pero no llegó a entrar.
Viene un chabón de TBA, y mientras nos mira con cara de orto nos dice de la manera más despectiva "si van a esperar que este tren arranque, van a estar 4 horas acá", y nos indicaba que nos vayamos al primer vagón, que ahí íbamos a poder bajar.
Sin muchas ganas, voy hacia la salida. Cuando llego al primer vagón, veo que está lleno de gente gritando "¡¡no nos vamos a bajar, no nos vamos a bajar!!", y tratában de convencer a los débiles que estaban bajando de que se quedaran, diciendo cosas como "tenemos que estar todos unidos", "no nos pueden hacer esto" y cosas así.
Los de TBA estaban abajo, mirándonos, señalándonos y riéndose de nosotros. Mi indignación se sentía como una bola en mi garganta. Tenía ganas de bajar y de agarrarlos a piñas.
La gente le gritaba a uno de TBA "eeeh, gordo lechón!" y se mataban todos de la risa. A pesar de que nos estaban tratando como un pedazo de mierda, todos tenían el mejor humor posible, y aplaudían, cantaban, y hasta llamában a Crónica TV muertos de la risa. Casi todas eran mujeres.
Yo quería participar, y reirme y relajarme, pero me era muy difícil sintiendo la indignación que sentía.
Luego de media hora así, de gritos, de varios "gordo lechón!!", de llamados a la radio y a la televisión, y de que viniera la policía, llegó un conductor, abrió la puerta de la cabina y nos dijo "ahí sale", y todos estallaron en gritos y aplausos por la alegría.
A los 10 minutos, el tren arrancó, llegó a la estación Castelar, y allí subieron todas las personas a las que habían hecho bajar, mientras todos los que nos habíamos quedado juntos, estábamos muy cómodos y satisfechos sentados en nuestros asientos de preferencia.
El tren llegó a Once.
¿Vieron? La gente unida le gana a los hijos de puta.
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15/2/11
13/1/11
Las viejas son interminables e impredecibles
El martes hubieron problemas en todas las líneas de trenes porque los ferroviarios reclamaban bla bla bla.
Las demoras de los trenes que salían de Moreno a Once eran de 30 minutos (siendo que normalmente los trenes salen cada 5).
La estación de Moreno estaba tan, pero tan llena, que ignorando los problemas sindicales, pensé que habría demoras por algún accidente y seguí el consejo que se suele dar en estos casos: "no tomes el primer tren que llega, en ese se suben todos; esperá el segundo, que a ese se suben los que no subieron al primero y viajás mejor".
Lo malo es que el segundo tren llegó media hora más tarde, y la cantidad de gente volvió a ser la misma.
Entre el mar de gente, empieza a abrirse camino una vieja algo petisa, gordita, con el pelo corto (como todas las viejas) y teñido de un naranjita muy artificial.
La vieja comienza a golpear y empujar con desesperación a toda persona que esté delante de ella. La gente le empieza a gritar "eeeeeeeehhh, cheeeee!!!" y la vieja dice "¿qué che? ¿qué che?", y llega a donde estoy yo y me empuja a mí también. "Eeeeeehh!!! espere! tiene que bajar la gente del tren primero, por dios!!!", y me mira con cara de indignada y se empieza a hacer la cocorita "¿qué? ¿qué? ¿qué decís, eh, eh?". "¡que te calmes!", le respondo. Ahí la vieja se sacó y me dice "¿¿A QUIÉN LE ESTÁS GRITANDO??" y yo, aprovechando mi altura, me pongo bien cerca de ella y la miro hacia abajo mientras le digo "a vos".
La vieja se aterroriza por un segundo, pero vuelve a su papel de cocorita y me grita "aaah, ¿a mí? ¿¿a mí??". Sin cambiar de posición patotera le digo con la voz grave "Sí. A vos".
Entonces, luego de pensar por un rato, a la vieja se le aparece una burbuja de creatividad insultiva y saca una frase matadora que me dejó sin aliento:
Ante tal muestra de elocuencia, me sentí intimidada y opté por darme la vuelta mientras le decía "no, se murió mi abuela".
Es momento de entrar al tren, y me empiezo a acercar. La vieja de atrás me empuja. Me salió del alma darme vuelta y gritarle "¡¡¡PARAAAAAAAA, VIEJA LOCA!!!".
La vieja loca se ofendió (quizás sabe que es vieja pero no loca, o quizás sabe que es loca pero no vieja, o capaz que no sabe nada, y eso es más triste aún), y con toda la furia me pega.
Me pega al mejor estilo "Señor Burns", pero yo siento la ira que empieza a venirme desde la punta de los pies, atraviesa mis piernas, sube hasta mi cabeza y logra que empiece a cegarme; empiezo a ver todo blanco a mi alrededor, excepto a la vieja, que lo único que tiene de blanco es el blanco de tiro que le apareció en el medio de la jeta, con el tamaño correcto para mi puño.
En ese momento me sentí como Seinfeld cuando su cerebro y su pene juegan al ajedrez. Era la pasión versus la razón. Y puedo ser una persona muy pasional. Pero sabía que no debía, así que me guardé la piña para otro momento y me puse a gritar "¡violencia, violencia! ¡la vieja decrépita me está pegando!".
La vieja con cara de indignación, sufrimiento y odio me mira de la peor manera y ve entre la muchedumbre un asiento disponible, corre hacia él y yo no puedo ni amagar a llegar antes y robárselo, porque había tal cantidad de gente, que no podía casi ni moverme. Cuando la vieja está a dos centímetros de sentarse, una mujer se sienta antes, y ella mira con resignación y odio, el asiento que acaba de perder. Aprovecho el momento. Me acerco, señalo el asiento, y mientras la miro con los ojos bien abiertos le grito en la cara: "¡JA!", y me voy.
En el otro vagón, un hombre se levantó a último momento y me senté. ¡Cómo hubiese deseado que la vieja lo viera..!
Las demoras de los trenes que salían de Moreno a Once eran de 30 minutos (siendo que normalmente los trenes salen cada 5).
La estación de Moreno estaba tan, pero tan llena, que ignorando los problemas sindicales, pensé que habría demoras por algún accidente y seguí el consejo que se suele dar en estos casos: "no tomes el primer tren que llega, en ese se suben todos; esperá el segundo, que a ese se suben los que no subieron al primero y viajás mejor".
Lo malo es que el segundo tren llegó media hora más tarde, y la cantidad de gente volvió a ser la misma.
Entre el mar de gente, empieza a abrirse camino una vieja algo petisa, gordita, con el pelo corto (como todas las viejas) y teñido de un naranjita muy artificial.
La vieja comienza a golpear y empujar con desesperación a toda persona que esté delante de ella. La gente le empieza a gritar "eeeeeeeehhh, cheeeee!!!" y la vieja dice "¿qué che? ¿qué che?", y llega a donde estoy yo y me empuja a mí también. "Eeeeeehh!!! espere! tiene que bajar la gente del tren primero, por dios!!!", y me mira con cara de indignada y se empieza a hacer la cocorita "¿qué? ¿qué? ¿qué decís, eh, eh?". "¡que te calmes!", le respondo. Ahí la vieja se sacó y me dice "¿¿A QUIÉN LE ESTÁS GRITANDO??" y yo, aprovechando mi altura, me pongo bien cerca de ella y la miro hacia abajo mientras le digo "a vos".
La vieja se aterroriza por un segundo, pero vuelve a su papel de cocorita y me grita "aaah, ¿a mí? ¿¿a mí??". Sin cambiar de posición patotera le digo con la voz grave "Sí. A vos".
Entonces, luego de pensar por un rato, a la vieja se le aparece una burbuja de creatividad insultiva y saca una frase matadora que me dejó sin aliento:
"andá a gritarle a tu abuela".
Ante tal muestra de elocuencia, me sentí intimidada y opté por darme la vuelta mientras le decía "no, se murió mi abuela".
Es momento de entrar al tren, y me empiezo a acercar. La vieja de atrás me empuja. Me salió del alma darme vuelta y gritarle "¡¡¡PARAAAAAAAA, VIEJA LOCA!!!".
La vieja loca se ofendió (quizás sabe que es vieja pero no loca, o quizás sabe que es loca pero no vieja, o capaz que no sabe nada, y eso es más triste aún), y con toda la furia me pega.
Me pega al mejor estilo "Señor Burns", pero yo siento la ira que empieza a venirme desde la punta de los pies, atraviesa mis piernas, sube hasta mi cabeza y logra que empiece a cegarme; empiezo a ver todo blanco a mi alrededor, excepto a la vieja, que lo único que tiene de blanco es el blanco de tiro que le apareció en el medio de la jeta, con el tamaño correcto para mi puño.
En ese momento me sentí como Seinfeld cuando su cerebro y su pene juegan al ajedrez. Era la pasión versus la razón. Y puedo ser una persona muy pasional. Pero sabía que no debía, así que me guardé la piña para otro momento y me puse a gritar "¡violencia, violencia! ¡la vieja decrépita me está pegando!".
La vieja con cara de indignación, sufrimiento y odio me mira de la peor manera y ve entre la muchedumbre un asiento disponible, corre hacia él y yo no puedo ni amagar a llegar antes y robárselo, porque había tal cantidad de gente, que no podía casi ni moverme. Cuando la vieja está a dos centímetros de sentarse, una mujer se sienta antes, y ella mira con resignación y odio, el asiento que acaba de perder. Aprovecho el momento. Me acerco, señalo el asiento, y mientras la miro con los ojos bien abiertos le grito en la cara: "¡JA!", y me voy.
En el otro vagón, un hombre se levantó a último momento y me senté. ¡Cómo hubiese deseado que la vieja lo viera..!
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7/1/11
Cantos
Uno cuando es chico cree que canta bien, debe ser porque los padres, hermanos, maestras jardineras y vendedores de seguros nos repiten constantemente que somos excelentes cantantes y que ahora cantemos la canción de la ratita blanca.
La verdad es que los chicos cantan horrible, aún si afinan bien; sus cuerdas vocales tienen la capacidad de destruir tímpanos, martillos y yunques (del oído, y las herramientos también).
Si no están de acuerdo, traten de escuchar esto hasta el final y no vomitar:
¡¡Y SACÓ UN DISCO, UN DISCOOO!! ¿¡Quién es capaz de escuchar un disco de esta cosa horrenda y chillona!?
Lo raro es que casualmente todos mis sobrinos cantan adorablemente...
Pero bueno, esta es una pequeña reflexión mía, que poco tiene que ver con el tema del post.
Estaba pegándome una regia siesta en el tren, cuando de golpe siento sangre que me sale del oído. Pensé que era parte del sueño, pero no; estaba siendo causado por un par de niños que cantaban. Me desperté horrorizada, hasta que me dí cuenta de lo que estaba pasando; habían niñas cantando con su padre, que tocaba la guitarra.
Primero, como estaba dormida, me dieron ganas de revolearles algo. Cuando me desperté un poquito, me resigné a que estaban haciendo (quiera o no) arte, y que no tenía nada de malo. Cuando me desperté del todo, me volvieron las ganas de revolear algo... pero no a los niños y a sus vocecititititas, sino al padre.
Esa repugnante lacra humana estaba llevando a sus hijas de entre 6 y 10 años a cantar a los gritos en los 9 vagones de cada tren, con 32º de temperatura.
Ese hijo de re mil putas estaba explotándolas. Las nenas habían pasado ya por tres vagones, y tenían que seguir por el resto de los vagones, y por otros trenes; cagándose de calor, haciendo equilibrio por el vaivén del tren y pidiendo monedas a la gente, mientras él tocaba el cicus.
Otra cosa que me indignó fue la gente. Las viejas idiotas sonreían y miraban a las niñas, mientras se comentaban entre ellas "¡pero mirá como canta!".
Otros les daban monedas, mientras le sonreían al despreciable progenitor, como diciendole "¡qué bien te salieron las nenas!".
La gente que sonríe y premia estas acciones, es la misma gente que que se divierte con el domador de leones y cree que con M*nem estábamos mejor, porque el razonamiento es el mismo: Pasa A, y A es lindo, así que no me interesa nada más que A, a pesar de que A se logra a través de B, que es algo detestable y terrible.
Asco me dan, asssco.
La verdad es que los chicos cantan horrible, aún si afinan bien; sus cuerdas vocales tienen la capacidad de destruir tímpanos, martillos y yunques (del oído, y las herramientos también).
Si no están de acuerdo, traten de escuchar esto hasta el final y no vomitar:
¡¡Y SACÓ UN DISCO, UN DISCOOO!! ¿¡Quién es capaz de escuchar un disco de esta cosa horrenda y chillona!?
Lo raro es que casualmente todos mis sobrinos cantan adorablemente...
Pero bueno, esta es una pequeña reflexión mía, que poco tiene que ver con el tema del post.
Estaba pegándome una regia siesta en el tren, cuando de golpe siento sangre que me sale del oído. Pensé que era parte del sueño, pero no; estaba siendo causado por un par de niños que cantaban. Me desperté horrorizada, hasta que me dí cuenta de lo que estaba pasando; habían niñas cantando con su padre, que tocaba la guitarra.
Primero, como estaba dormida, me dieron ganas de revolearles algo. Cuando me desperté un poquito, me resigné a que estaban haciendo (quiera o no) arte, y que no tenía nada de malo. Cuando me desperté del todo, me volvieron las ganas de revolear algo... pero no a los niños y a sus vocecititititas, sino al padre.
Esa repugnante lacra humana estaba llevando a sus hijas de entre 6 y 10 años a cantar a los gritos en los 9 vagones de cada tren, con 32º de temperatura.
Ese hijo de re mil putas estaba explotándolas. Las nenas habían pasado ya por tres vagones, y tenían que seguir por el resto de los vagones, y por otros trenes; cagándose de calor, haciendo equilibrio por el vaivén del tren y pidiendo monedas a la gente, mientras él tocaba el cicus.
Otra cosa que me indignó fue la gente. Las viejas idiotas sonreían y miraban a las niñas, mientras se comentaban entre ellas "¡pero mirá como canta!".
Otros les daban monedas, mientras le sonreían al despreciable progenitor, como diciendole "¡qué bien te salieron las nenas!".
La gente que sonríe y premia estas acciones, es la misma gente que que se divierte con el domador de leones y cree que con M*nem estábamos mejor, porque el razonamiento es el mismo: Pasa A, y A es lindo, así que no me interesa nada más que A, a pesar de que A se logra a través de B, que es algo detestable y terrible.
Asco me dan, asssco.
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3/12/10
Caca
A veces en las plazas se ven perros destrozando pañales.
Los perros quizás no sepan que lo que están escarbando son heces. O quizás sí, pero no les importa.
La gente pasa alrededor y los mira; apestan a excrementos. Algunos tratan de alejarse, como yo. Otros se quedan cerca, a pesar del fétido olor.
Peor es cuando hay varios perros y un pañal, y todos juntos lo destrozan en una repugnante lluvia de mierda.
O cuando hay varios perros, y varios pañales, y no hay manera de escapar del olor penetrante. Nosotros, los pobres nocomemierdas tenemos que aguantarlo, porque no queda otra y no hay lugar a dónde ir.
Probablemente, si le preguntáramos al perro, nos contestaría que es un platillo exquisito y que le gusta porque es divertido. Que la comida no es para alimentarse y sentir placer gustativo, sino para divertirse. Al preguntarle si no quisiera probar un buen huesito, un Dog Chow, o algo robado de una parrilla, nos diría que que a él le alcanza con las deposiciones pañalezcas. Que en realidad son todas diferentes, algunas son amarillentas, otras negras, otras tienen granitos de cosas, otros son lisos. A lo que contestaremos: No, perro... eso es mierda y ya. Pero son perros, no entienden.
¿No es una excelente analogía para los que escuchan cumbia a todo volumen en el tren?
Los perros quizás no sepan que lo que están escarbando son heces. O quizás sí, pero no les importa.
La gente pasa alrededor y los mira; apestan a excrementos. Algunos tratan de alejarse, como yo. Otros se quedan cerca, a pesar del fétido olor.
Peor es cuando hay varios perros y un pañal, y todos juntos lo destrozan en una repugnante lluvia de mierda.
O cuando hay varios perros, y varios pañales, y no hay manera de escapar del olor penetrante. Nosotros, los pobres nocomemierdas tenemos que aguantarlo, porque no queda otra y no hay lugar a dónde ir.
Probablemente, si le preguntáramos al perro, nos contestaría que es un platillo exquisito y que le gusta porque es divertido. Que la comida no es para alimentarse y sentir placer gustativo, sino para divertirse. Al preguntarle si no quisiera probar un buen huesito, un Dog Chow, o algo robado de una parrilla, nos diría que que a él le alcanza con las deposiciones pañalezcas. Que en realidad son todas diferentes, algunas son amarillentas, otras negras, otras tienen granitos de cosas, otros son lisos. A lo que contestaremos: No, perro... eso es mierda y ya. Pero son perros, no entienden.
¿No es una excelente analogía para los que escuchan cumbia a todo volumen en el tren?
a las
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21/10/10
Los Iluminados
De un momento a otro, una persona común se ilumina.
Así nomás, una persona como vos, como yo... se ilumina. Bah, a una persona como yo, que escribe este blog, no le pasa. A una persona como vos, que lo lee... tampoco creo que le pase.
Estas personas van caminando por la estación de Once. Se chocan con la inmensa cantidad de personas que están esperando el tren, igual que ellos.
De golpe ¡paf! Se iluminan.
Ven un tren inmenso ¡sin pasajeros! Un tren completamente vacío, esperando que la gente suba, y por alguna razón ¡nadie se dió cuenta de que estaba allí!
Los Iluminados caminan emocionados y con cara de lástima hacia los pobres imbéciles in-iluminados que no podemos ver ese tren maravilloso, como un oasis esperando llevarnos a nuestra casita para tomar una chocolatada refrescante.
Los Iluminados pueden todo, excepto escuchar la voz que sale del parlante del andén diciendo "plataforma número dos no efectúa servicio de pasajeros", entonces se sientan bien acomodaditos y nos miran con pena desde la ventana, mientras todos los demás esperamos el siguiente tren en la plataforma tres.
De golpe, ¡paf! Los iluminados se des-iluminan y logran escuchar que ese tren mágico y maravilloso que por alguna razón nadie vió, no efectúa servicio de pasajeros.
Con una sonrisa que trata de disimular la apestosa estupidez que emanan desde todos sus poros, se levantan y miran hacia donde estamos nosotros, los pobres mortales. Hay una chica haciéndoles seña de "helado en la frente" mientras pone cara de retardada. Los Iluminados se enojan. A la chica no le importa porque va a ver a Paul McCartney en Noviembre.
Así nomás, una persona como vos, como yo... se ilumina. Bah, a una persona como yo, que escribe este blog, no le pasa. A una persona como vos, que lo lee... tampoco creo que le pase.
Estas personas van caminando por la estación de Once. Se chocan con la inmensa cantidad de personas que están esperando el tren, igual que ellos.
De golpe ¡paf! Se iluminan.
Ven un tren inmenso ¡sin pasajeros! Un tren completamente vacío, esperando que la gente suba, y por alguna razón ¡nadie se dió cuenta de que estaba allí!
Los Iluminados caminan emocionados y con cara de lástima hacia los pobres imbéciles in-iluminados que no podemos ver ese tren maravilloso, como un oasis esperando llevarnos a nuestra casita para tomar una chocolatada refrescante.
Los Iluminados pueden todo, excepto escuchar la voz que sale del parlante del andén diciendo "plataforma número dos no efectúa servicio de pasajeros", entonces se sientan bien acomodaditos y nos miran con pena desde la ventana, mientras todos los demás esperamos el siguiente tren en la plataforma tres.
De golpe, ¡paf! Los iluminados se des-iluminan y logran escuchar que ese tren mágico y maravilloso que por alguna razón nadie vió, no efectúa servicio de pasajeros.
Con una sonrisa que trata de disimular la apestosa estupidez que emanan desde todos sus poros, se levantan y miran hacia donde estamos nosotros, los pobres mortales. Hay una chica haciéndoles seña de "helado en la frente" mientras pone cara de retardada. Los Iluminados se enojan. A la chica no le importa porque va a ver a Paul McCartney en Noviembre.
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29/9/10
Pelea
Ayer me peleé con una vieja en el tren.
Fue una de las discusiones más divertidas que haya tenido en mi vida, y no podía parar de reirme.
Aclaración, "la vieja" tendría unos 50 años. Pasa que cuando uno es choto a esa edad, no es señor/señora, sino viejo/vieja.
Suben en Morón esta vieja, otra mina y dos nenes de 10 u 11 años, aproximadamente. En Ituzaingó se desocupan cuatro asientos. Las minas se sientan juntas, y los nenes (dos filas más adelante) se sientan juntos. En eso uno de los nenes saca un fibrón, y empieza a escribir en tren.
Un viejo que estaba en la fila de atrás de los chicos (es decir, estaba entre los chicos y las madres) pone cara de indigado y abre la boca como para decir algo. Pero la cierra y mira para la ventana. Luego, vuelve a mirar a los chicos indignado, abre la boca, la cierra, la abre... la cierra, los mira. Yo pensaba "dale, viejo, dale, deciles algo y yo te defiendo! dale, viejo!". Hasta que por fin, el viejo les dice "¿por qué están escribiendo eso? ¡qué maleducados! ¿no se dan cuenta?". Pero lo dijo medio despacio. Así que me acerqué y les dije a los chicos "¿ustedes escribieron eso? ¿por qué?" me miraron con cara de terror, entonces les dije "está muy mal ensuciar así algo que es de todos, y esto se los digo porque tienen que aprender de chicos a respetar las cosas que son de todos". Las madres saltan "¿qué? ¿qué están haciendo?" y el viejo les explica. Las minas ponen cara de "aaay, estos chicos son terribles" y siguien hablando como si nada.
El viejo las increpa: "¿cómo ellos no van a hacer ese tipo de cosas si ustedes no les dan ni bola?"
Le digo "nooo, claaaaro, si son cosas de chiiiicos!"
Ahí empezó la vieja:
-¿Qué querés decir?-
-Quiero decir que los chicos escriben las paredes del tren porque vos no les enseñás que eso está mal-
-Bueno, pero no es culpa de ellos, son chicos!-
-Yo no digo que sea culpa de ellos, digo que es culpa tuya-
-Bueno, neniiita, callate-
-Oh... oh, señora, ¡qué intimidante es usted! ¡me callo! ¡me callo ahora mismo!- ( digo mientras me tapo la cara y le pongo cara de miedo. El viejo se ríe)
-Cuando tengas hijos te vas a dar cuenta que no es tan fácil, y ojalá que tengas hijos tan buenos como ellos, que son DEPORTISTAS, no como vos, que según veo sos una drogadicta- (mientras me mira de arriba a abajo)
-¡¡¡SEEEE!!! ¡¡¡SOY DROGADIIIICTA!!! (le muestro mis brazos) ¡¡HEROÍNA, ME INYECTO HEROÍNA!!
-Bueno, pero ellos encontraron el fibrón y se pusieron a boludear, no los estabamos mirando- (dice la otra)
-¿cómo no vas a estar mirando a tus hijos?-
-Calláte-
-Ay, bueno, me callo, yo voy a hacer lo que usted quiera, disculpe-
-¡Ay, calláte!-
-Sí, me callo ahora mismo-
-¡¡Pero calláte!!-
-¿Sabe alguna otra palabra? Le presto un diccionario si quiere-
-¡¡Ay, pendeja, callate!!-
-Aaaaah, ahí la dijo otra vez!!! JAJAJAJAJA!!! (mientras la señalo)
-TARADA!-
-Aaaaah, o sea que otra palabra se sabía!-
-¡¡CALLATE!!-
-¡¡OTRA VEZ!! JAJAJAJAJAJA!!! (la vuelvo a señalar)
-¿Cuál es tu problema?-
(Le señalo el escrito en la pared del tren) - ESE es mi problema-
-¿Y qué te molesta a vos?-
-Me molesta que gente como usted rompa, ensucie y escriba el tren en el que viajo todos los días-
-¿Y qué querés que te diga yo?-
-Quiero que digas que sos una mala madre-
(la mina se horroriza) - ¿¿¿¿¿COOOOOMO TE VOY A DECIR ESOOOOO????? ¿¿¿¿POR QUÉ TE TENGO QUE DECIR ESO????
-Yo no dije que TIENE que decirlo, usted me preguntó qué es lo que yo quería. A veces quiero helado, a veces quiero dormir una siesta. Ahora, en este momento yo quiero que usted diga eso-
-Si no estuviera en el tren, ¿sabés lo que haría?-
-¿qué?-
-¿¿sabés lo que haria??-
- No, ¿qué?-
-¡¡Te agarraría de las mechas y te rompería la cara!!-
-¡Guaaaaaaau, qué elocuencia, señora!-
-Maleducada de mierda!-
-No, usted observe. Mis hijos no están enfrente mío, y yo no la estoy amenazando. Sus hijos sí están enfrente suyo, y usted sí me está amenazando-
(me hace un gesto de "¡andá!" con la mano)
-Lo mismo le digo, señora (le hago el mismo gesto)
Unos segundos de silencio
-Loca de mierda-
-¡¡Ya está, la discusión terminó, mujer!! ¿es que acaso no sabés terminar una discusión? CALLATE-
-¿¿Y QUIEN SOS VOS PARA DECIRME QUE ME CALLE??-
-La misma que es usted para decirme a mí que me calle-
-Mirá, pendeja de mierda, tenés que lavarte la boca antes de hablar con personas más grandes que vos!-
-O sea, con viejas-
(la cara de la mina se transforma) -¡¡VOS TENÉS QUE VOLVER A NACER!!-
-¿Sí? ¿Cómo se hace?-
-¿¿SABES LO QUE TENÉS QUE HACER??-
-A ver, ¿qué?-
-¡Tenés que ir y decirle a la PUTA y REPUTÍSIMA madre que te parió, a esa PUTA de mierda que te vuelva a educar!-
-Ok, yo le digo "mami, doña Pepita de Moreno me dijo que sos una puta y que me vuelvas a educar"-
-¡¡Sí, decile!!-
-Sí, le voy a decir. Lo voy a filmar y lo voy a subir a youtube así usted lo ve y se queda tranquila.-
-Seee.... seeee...-
-Listo- (y me doy vuelta)
-¿¿Sabés que sos??-
-A ver... ¿ahora qué?-
-¿¿¿Sabés que sos???-
-¿Qué, a ver, qué soy?-
-SOS UNA....!!!- (Pensando una súper palabra que me deje seca)-
-¿Sí?-
-SOS UNAAAA..!!!- (Sigue pensando)
-¿Ajá...? La escucho, ¿qué soy?-
-Sos una... MALPARIDA!!!!-
-(Fingiendo horror) OOOOOHHH!!!-
-ESO SOS, SOS UNA MALPARIDA!!!-
-¿Sabe qué? Tiene razón, soy una malparida, porque nací por cesárea. Soy tan malparida, que ni pude ser parida-
-(indignada) JAAAA!! JAAA!! QUE GRACIOSA!!-
-Gracias, señora, gracias-
-Si no estuvieramos en el tren, ya te hubiera bajado todos los dientes-
-¿Ve? ¿ve como es? Usted me quiere amedrentar amenazándome físicamente porque sabe que con la palabra no me puede intimidar, porque sólo conoce dos palabras "callate" y "mal parida" y fíjese que en todo este tiempo yo jamás la insulté, en cambio usted a mí sí, y eso le demusestra que usted no tiene vocabulario.-
-Sí, claro, por eso los tratás de drogones a los chicos- (acota la otra)
-¿¿Y yo CUANDO les dije drogones a los chicos??-
-Al principio, vos les dijistes drogones!!-
-Yo jamás les dije esa palabra, para empezar porque "drogón" ni siquiera es una palabra.
-¡¡Sí, vos les dijistes eso, después te olvidastes!!-
-Sí, es que de las cosas que jamás dije me suelo olvidar. Como que me gustaría pasar las vacaciones en la luna... que me gusta comer queso agrio...-
-¿Tanto te molesta que hayan escrito?-
-Sí, tanto me molesta-
-Bueno, escribieron.... ¿y qué? ¡Borralo vos!-
-Oh, entiendo como funciona su lógica: "vos mataste a mi marido!" "¿y qué? ¡Andá a la cárcel vos!" "¡¡Esos hombres le robaron a esa muchacha!!" "¿y qué? ¡Devolvele la plata vos!"
-Bueno, si te molesta que escriban o que ensucien, andate a vivir a otro país!!!!!! ESTO ES AR-GEN-TI-NA (dice de nuevo la primera vieja. El viejo del principio que ya me venía haciendo gestos de "dejala, es una loca" abrió los ojos y me miró indignado como diciéndome "¡¡decile algo!!")
-AaaaaAAaaah, claro! ¿escucharon todos? Los que quieran vivir en una sociedad justa, en las que todos nos respetemos y funcionemos como seres humanos decentes y dignos, se tienen que ir a otro país en lugar de luchar porque las cosas cambien. Porque la mierda de la sociedad no es la gente, es la TIERRA... ¡vámonos todos a Japón!-
(como la conversación se estaba tornando demasiado violenta por parte de la mina, me bajé en Paso del Rey en lugar de bajarme en Moreno. Mientras espero que el tren frene, la vieja sigue).
-Que pendeja de mierda... dejala, dejala que debe ser una drogadicta (se dicen entre ellas)-
-Bueno, gracias señora, hacía mucho que no tenía una pelea tan divertida en el tren-
-Callaaate... seguro que vos callejeás y te pagan por eso-
-Seee... a eso de las 7.30, 8 de la mañana me encuentra en cualquier callejón, señora, sí...-
(entre ellas)- nooo, que va a tener hijos ésta, si es una drogadicta, si es una callejera, es una puta, ¿que va a tener hijos?-
(mientras se abre la puerta le digo)- No, señora, no puedo tener hijos porque vendí mi útero para comprar ¡¡¡¡DROGASSSSSSS!!!!-
Y me bajé a las carcajadas.
Toda mi vida fui con la amabilidad por todos lados, siempre correcta, siempre "por favor, gracias y permiso", por UNA VEZ en la vida estuvo bueno decir realmente lo que quería decir, y me desahogué completamente. Siento que me descargué una mochila pesadísima, y ojalá que no vuelva a pasar.
Sí, tengo algo de miedo de que esté loca de verdad, se acuerde de mi cara y me pegue un palazo cuando esté durmiendo en el tren.
Pero ¿quién me quita lo bailado?
Fue una de las discusiones más divertidas que haya tenido en mi vida, y no podía parar de reirme.
Aclaración, "la vieja" tendría unos 50 años. Pasa que cuando uno es choto a esa edad, no es señor/señora, sino viejo/vieja.
Suben en Morón esta vieja, otra mina y dos nenes de 10 u 11 años, aproximadamente. En Ituzaingó se desocupan cuatro asientos. Las minas se sientan juntas, y los nenes (dos filas más adelante) se sientan juntos. En eso uno de los nenes saca un fibrón, y empieza a escribir en tren.
Un viejo que estaba en la fila de atrás de los chicos (es decir, estaba entre los chicos y las madres) pone cara de indigado y abre la boca como para decir algo. Pero la cierra y mira para la ventana. Luego, vuelve a mirar a los chicos indignado, abre la boca, la cierra, la abre... la cierra, los mira. Yo pensaba "dale, viejo, dale, deciles algo y yo te defiendo! dale, viejo!". Hasta que por fin, el viejo les dice "¿por qué están escribiendo eso? ¡qué maleducados! ¿no se dan cuenta?". Pero lo dijo medio despacio. Así que me acerqué y les dije a los chicos "¿ustedes escribieron eso? ¿por qué?" me miraron con cara de terror, entonces les dije "está muy mal ensuciar así algo que es de todos, y esto se los digo porque tienen que aprender de chicos a respetar las cosas que son de todos". Las madres saltan "¿qué? ¿qué están haciendo?" y el viejo les explica. Las minas ponen cara de "aaay, estos chicos son terribles" y siguien hablando como si nada.
El viejo las increpa: "¿cómo ellos no van a hacer ese tipo de cosas si ustedes no les dan ni bola?"
Le digo "nooo, claaaaro, si son cosas de chiiiicos!"
Ahí empezó la vieja:
-¿Qué querés decir?-
-Quiero decir que los chicos escriben las paredes del tren porque vos no les enseñás que eso está mal-
-Bueno, pero no es culpa de ellos, son chicos!-
-Yo no digo que sea culpa de ellos, digo que es culpa tuya-
-Bueno, neniiita, callate-
-Oh... oh, señora, ¡qué intimidante es usted! ¡me callo! ¡me callo ahora mismo!- ( digo mientras me tapo la cara y le pongo cara de miedo. El viejo se ríe)
-Cuando tengas hijos te vas a dar cuenta que no es tan fácil, y ojalá que tengas hijos tan buenos como ellos, que son DEPORTISTAS, no como vos, que según veo sos una drogadicta- (mientras me mira de arriba a abajo)
-¡¡¡SEEEE!!! ¡¡¡SOY DROGADIIIICTA!!! (le muestro mis brazos) ¡¡HEROÍNA, ME INYECTO HEROÍNA!!
-Bueno, pero ellos encontraron el fibrón y se pusieron a boludear, no los estabamos mirando- (dice la otra)
-¿cómo no vas a estar mirando a tus hijos?-
-Calláte-
-Ay, bueno, me callo, yo voy a hacer lo que usted quiera, disculpe-
-¡Ay, calláte!-
-Sí, me callo ahora mismo-
-¡¡Pero calláte!!-
-¿Sabe alguna otra palabra? Le presto un diccionario si quiere-
-¡¡Ay, pendeja, callate!!-
-Aaaaah, ahí la dijo otra vez!!! JAJAJAJAJA!!! (mientras la señalo)
-TARADA!-
-Aaaaah, o sea que otra palabra se sabía!-
-¡¡CALLATE!!-
-¡¡OTRA VEZ!! JAJAJAJAJAJA!!! (la vuelvo a señalar)
-¿Cuál es tu problema?-
(Le señalo el escrito en la pared del tren) - ESE es mi problema-
-¿Y qué te molesta a vos?-
-Me molesta que gente como usted rompa, ensucie y escriba el tren en el que viajo todos los días-
-¿Y qué querés que te diga yo?-
-Quiero que digas que sos una mala madre-
(la mina se horroriza) - ¿¿¿¿¿COOOOOMO TE VOY A DECIR ESOOOOO????? ¿¿¿¿POR QUÉ TE TENGO QUE DECIR ESO????
-Yo no dije que TIENE que decirlo, usted me preguntó qué es lo que yo quería. A veces quiero helado, a veces quiero dormir una siesta. Ahora, en este momento yo quiero que usted diga eso-
-Si no estuviera en el tren, ¿sabés lo que haría?-
-¿qué?-
-¿¿sabés lo que haria??-
- No, ¿qué?-
-¡¡Te agarraría de las mechas y te rompería la cara!!-
-¡Guaaaaaaau, qué elocuencia, señora!-
-Maleducada de mierda!-
-No, usted observe. Mis hijos no están enfrente mío, y yo no la estoy amenazando. Sus hijos sí están enfrente suyo, y usted sí me está amenazando-
(me hace un gesto de "¡andá!" con la mano)
-Lo mismo le digo, señora (le hago el mismo gesto)
Unos segundos de silencio
-Loca de mierda-
-¡¡Ya está, la discusión terminó, mujer!! ¿es que acaso no sabés terminar una discusión? CALLATE-
-¿¿Y QUIEN SOS VOS PARA DECIRME QUE ME CALLE??-
-La misma que es usted para decirme a mí que me calle-
-Mirá, pendeja de mierda, tenés que lavarte la boca antes de hablar con personas más grandes que vos!-
-O sea, con viejas-
(la cara de la mina se transforma) -¡¡VOS TENÉS QUE VOLVER A NACER!!-
-¿Sí? ¿Cómo se hace?-
-¿¿SABES LO QUE TENÉS QUE HACER??-
-A ver, ¿qué?-
-¡Tenés que ir y decirle a la PUTA y REPUTÍSIMA madre que te parió, a esa PUTA de mierda que te vuelva a educar!-
-Ok, yo le digo "mami, doña Pepita de Moreno me dijo que sos una puta y que me vuelvas a educar"-
-¡¡Sí, decile!!-
-Sí, le voy a decir. Lo voy a filmar y lo voy a subir a youtube así usted lo ve y se queda tranquila.-
-Seee.... seeee...-
-Listo- (y me doy vuelta)
-¿¿Sabés que sos??-
-A ver... ¿ahora qué?-
-¿¿¿Sabés que sos???-
-¿Qué, a ver, qué soy?-
-SOS UNA....!!!- (Pensando una súper palabra que me deje seca)-
-¿Sí?-
-SOS UNAAAA..!!!- (Sigue pensando)
-¿Ajá...? La escucho, ¿qué soy?-
-Sos una... MALPARIDA!!!!-
-(Fingiendo horror) OOOOOHHH!!!-
-ESO SOS, SOS UNA MALPARIDA!!!-
-¿Sabe qué? Tiene razón, soy una malparida, porque nací por cesárea. Soy tan malparida, que ni pude ser parida-
-(indignada) JAAAA!! JAAA!! QUE GRACIOSA!!-
-Gracias, señora, gracias-
-Si no estuvieramos en el tren, ya te hubiera bajado todos los dientes-
-¿Ve? ¿ve como es? Usted me quiere amedrentar amenazándome físicamente porque sabe que con la palabra no me puede intimidar, porque sólo conoce dos palabras "callate" y "mal parida" y fíjese que en todo este tiempo yo jamás la insulté, en cambio usted a mí sí, y eso le demusestra que usted no tiene vocabulario.-
-Sí, claro, por eso los tratás de drogones a los chicos- (acota la otra)
-¿¿Y yo CUANDO les dije drogones a los chicos??-
-Al principio, vos les dijistes drogones!!-
-Yo jamás les dije esa palabra, para empezar porque "drogón" ni siquiera es una palabra.
-¡¡Sí, vos les dijistes eso, después te olvidastes!!-
-Sí, es que de las cosas que jamás dije me suelo olvidar. Como que me gustaría pasar las vacaciones en la luna... que me gusta comer queso agrio...-
-¿Tanto te molesta que hayan escrito?-
-Sí, tanto me molesta-
-Bueno, escribieron.... ¿y qué? ¡Borralo vos!-
-Oh, entiendo como funciona su lógica: "vos mataste a mi marido!" "¿y qué? ¡Andá a la cárcel vos!" "¡¡Esos hombres le robaron a esa muchacha!!" "¿y qué? ¡Devolvele la plata vos!"
-Bueno, si te molesta que escriban o que ensucien, andate a vivir a otro país!!!!!! ESTO ES AR-GEN-TI-NA (dice de nuevo la primera vieja. El viejo del principio que ya me venía haciendo gestos de "dejala, es una loca" abrió los ojos y me miró indignado como diciéndome "¡¡decile algo!!")
-AaaaaAAaaah, claro! ¿escucharon todos? Los que quieran vivir en una sociedad justa, en las que todos nos respetemos y funcionemos como seres humanos decentes y dignos, se tienen que ir a otro país en lugar de luchar porque las cosas cambien. Porque la mierda de la sociedad no es la gente, es la TIERRA... ¡vámonos todos a Japón!-
(como la conversación se estaba tornando demasiado violenta por parte de la mina, me bajé en Paso del Rey en lugar de bajarme en Moreno. Mientras espero que el tren frene, la vieja sigue).
-Que pendeja de mierda... dejala, dejala que debe ser una drogadicta (se dicen entre ellas)-
-Bueno, gracias señora, hacía mucho que no tenía una pelea tan divertida en el tren-
-Callaaate... seguro que vos callejeás y te pagan por eso-
-Seee... a eso de las 7.30, 8 de la mañana me encuentra en cualquier callejón, señora, sí...-
(entre ellas)- nooo, que va a tener hijos ésta, si es una drogadicta, si es una callejera, es una puta, ¿que va a tener hijos?-
(mientras se abre la puerta le digo)- No, señora, no puedo tener hijos porque vendí mi útero para comprar ¡¡¡¡DROGASSSSSSS!!!!-
Y me bajé a las carcajadas.
Toda mi vida fui con la amabilidad por todos lados, siempre correcta, siempre "por favor, gracias y permiso", por UNA VEZ en la vida estuvo bueno decir realmente lo que quería decir, y me desahogué completamente. Siento que me descargué una mochila pesadísima, y ojalá que no vuelva a pasar.
Sí, tengo algo de miedo de que esté loca de verdad, se acuerde de mi cara y me pegue un palazo cuando esté durmiendo en el tren.
Pero ¿quién me quita lo bailado?
a las
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1/9/10
Oh, dios..
En el Sarmiento (sí, ya sé, siempre hablo del Sarmiento y este blog debería llamarse "Relatos de una pueblerina en el Sarmiento", pero ¡no puedo evitar escribir sobre estas cosas!).
Como decía, en el Sarmiento siempre pasan diferentes personas vendiendo, o pidiendo dinero. Cada uno tiene un discurso diferente aunque en general se copian pequeñas frasecitas como "Sí, señora, señoro", "Para compartir, para gustar en el viaje" o incluso "5 centavos son una fortuna para mí".
Sin embargo hay un tipo que es diferente a todos. Es un tipo que va contando que él solía vender en el tren, pero que luego de enfermarse no pudo hacerlo más, y que por esa razón ahora se dedica a pedir. Hace analogías con una calesita que representa la vida, aunque nunca se le entiende el sentido, porque empieza a decir "y la vida es como una calesita, nosotros estamos arriba de ella, y podemos estudiar. Porque es como una gran vidriera llena de guardapolvos blancos, en la que nosotros miramos a nuestros hijos y nietos. Y en esta calesita estamos todos, entonces imagínese la calesita y a todos sus hijos, nietos, sobrinos. Siempre hay que estudiar"... ¿¿Y la calesita que tiene que ver??
En fin, no critico en mensaje que quiere darnos; estudiar, nunca rendirse ni bajar los brazos, aprender y enfrentar las adversidades. Muy bien, muy lindo, además es un tipo bastante simpático.
Lo malo es que en un punto del discurso dice algo como "porque yo sé que Dios ya ha hecho conmigo todo lo que quería".
Me horrorizo al escuchar esto y luego verlo: el hombre estaba en una silla de ruedas, apenas puede mover los brazos y habla con dificultad. Cuenta que solía ser una persona sin problemas físicos, pero luego de que "Dios hiciera todo lo que quería con él" quedó así.
¡Rayos! No pude más que imaginarme a Dios como una máquina de succionar personas; las mastica y las escupe en silla de ruedas.
¿No sería mejor decir algo como "cumplí todos mis propósitos en la vida", o "Tengo que agradecerle a Dios dejarme ser quien fui y quien soy" o algo más positivo?
Gente, algo que aprendí en el Sarmiento: ojo con Dios, que le agarra la loca y te manda una embolia que te deja vegetal.
Como decía, en el Sarmiento siempre pasan diferentes personas vendiendo, o pidiendo dinero. Cada uno tiene un discurso diferente aunque en general se copian pequeñas frasecitas como "Sí, señora, señoro", "Para compartir, para gustar en el viaje" o incluso "5 centavos son una fortuna para mí".
Sin embargo hay un tipo que es diferente a todos. Es un tipo que va contando que él solía vender en el tren, pero que luego de enfermarse no pudo hacerlo más, y que por esa razón ahora se dedica a pedir. Hace analogías con una calesita que representa la vida, aunque nunca se le entiende el sentido, porque empieza a decir "y la vida es como una calesita, nosotros estamos arriba de ella, y podemos estudiar. Porque es como una gran vidriera llena de guardapolvos blancos, en la que nosotros miramos a nuestros hijos y nietos. Y en esta calesita estamos todos, entonces imagínese la calesita y a todos sus hijos, nietos, sobrinos. Siempre hay que estudiar"... ¿¿Y la calesita que tiene que ver??
En fin, no critico en mensaje que quiere darnos; estudiar, nunca rendirse ni bajar los brazos, aprender y enfrentar las adversidades. Muy bien, muy lindo, además es un tipo bastante simpático.
Lo malo es que en un punto del discurso dice algo como "porque yo sé que Dios ya ha hecho conmigo todo lo que quería".
Me horrorizo al escuchar esto y luego verlo: el hombre estaba en una silla de ruedas, apenas puede mover los brazos y habla con dificultad. Cuenta que solía ser una persona sin problemas físicos, pero luego de que "Dios hiciera todo lo que quería con él" quedó así.
¡Rayos! No pude más que imaginarme a Dios como una máquina de succionar personas; las mastica y las escupe en silla de ruedas.
¿No sería mejor decir algo como "cumplí todos mis propósitos en la vida", o "Tengo que agradecerle a Dios dejarme ser quien fui y quien soy" o algo más positivo?
Gente, algo que aprendí en el Sarmiento: ojo con Dios, que le agarra la loca y te manda una embolia que te deja vegetal.
a las
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10/8/10
Sarmiento vs Ganado
Es muy común escuchar a la gente diciendo "¡pero acá se viaja como ganado!" haciendo referencia a la cantidad de gente que viaja parada (y apretada) en el tren Sarmiento.
Es una frase muy común y no está muy lejos de la realidad.
Es una frase muy común y no está muy lejos de la realidad.
- Las vacas viajan paradas, en el Sarmiento también (a excepción de algunas personas afortunadas que logran sentarse).
- Las vacas viajan todas juntas y a nadie le importa lo que las vacas piensen o sientan en ese momento, en el Sarmiento las personas viajan todas juntas y a nadie de la empresa le preocupa si nos descomponemos o estamos llegando tarde a nuestros trabajos.
- Cuando una vaca corre hacia el camión, todas corren hacia él también, de tal manera y con tanta bestialidad, que se les tiene que poner un corralito para que vayan una por una, en el Sarmiento cuando un idiota corre hacia adentro del tren, todos los idiotas también lo hacen, sólo que nadie les pone un corralito para pasar de a uno, porque la gente de TBA sabe que la manada de gente no pasaría de a uno lentamente, sino que saltarían el corralito, empujarían al que está pasando, pasarían por entre las rejas o cualquier otra cosa que implique adelantarse al otro y tener una historia de viveza para contarle a los amigos.
- A las vacas nadie les dice a donde van, como así a los pasajeros nadie les dice si el tren va sólo a Castelar o si llega hasta Moreno.
- Las vacas apestan, los pasajeros también lo hacen, a cigarrillo, a transpiración o a perro. Y si deciden ponerse perfume o desodorante, se echan todo el pote, igualmente apestoso y uno tiene que viajar inhalando los hedores putrefactos de un perfume diseñado para viejas que comen helado de naftalina.
- Las vacas defecan y orinan en el lugar donde viajan sin importales quién resulte afectado, y así se puede ver que en los pisos de los camiones hay una mezcla inmunda de todos los desechos orgánicos de todas las vacas del camión. En el tren los excrementos son el reguetón, la cumbia y el rock barato. La gente defeca estas heces auditivas desde los parlantes de sus celulares y se puede escuchar una hedionda mezcla de Callejeros con ritmo de cumbia mientras que dadi llanqui hace los coros.
- Las vacas van rumiando, los pasajeros van tomando mate.
- Las vacas dicen "mú", los pasajeros dicen "che, que frío" o "che, que calor".
- Y si bien las vacas son sacrificadas al final del viaje, a los pasajeros muchas veces no nos faltan ganas de sacrificarnos o sacrificar a alguien.
a las
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8/8/10
Desdichada pueblerina
-Hola Mechi, buen día, ¿Cómo viajaste?-
-Mal-
-Ah, ¿cómo va el laburo?-
----------------------------------------
-Hola Mechi, buen día, ¿Cómo viajaste?-
-Bien-
-¿Por qué? ¿qué pasó?-
-Tomé el 57-
-Ah.-
-Mal-
-Ah, ¿cómo va el laburo?-
----------------------------------------
-Hola Mechi, buen día, ¿Cómo viajaste?-
-Bien-
-¿Por qué? ¿qué pasó?-
-Tomé el 57-
-Ah.-
a las
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2/8/10
Teorías
He notado que la gente tiene tendencias a crear teorías sobre todo lo que lo rodea.
No hablo de grandes científicos pensando sobre el mundo y lo desconocido, hablo de un tipo que vive en Ituzaingó con su madre y que piensa sobre por qué ese viejo guarda botellas en su bolso.
Siempre sus teorías tienen rasgos de tragedia, de dolor y de angustia.
Hace unos años, murió una concejal de Moreno. La Municipalidad entonces, colgó en el la puerta del Palacio una enorme corona de flores en homenaje a la difunta concejal. Pasé con el colectivo por la puerta, y una señora al ver las flores dijo "¿Y eso?", "No sé" le contesta otra señora. A la primera se le ilumina el cerebro y dice "¡¡Aaaah!! ¿Sabés que debe ser? Porque murió Sandro" (Sandro había muerto dos días atrás). "Ah, claro" dijo la otra vieja, y se sintieron conformes. Estoy segura que cuando llegaron a la casa le contaron a la familia "¿Sabés que en el Palacio Municipal colgaron una corona de flores por la muerte de Sandro?".
El otro día iba en el tren medio dormida y me despiertan los bocinazos del tren y una frenada abrupta. Abrí los ojos y llegué a ver a una vieja que cruzaba el paso a nivel distraída. No vió al tren que se acercaba, la gente le gritó pero ella estaba tan distraída que no los escuchó. Un hombre la agarró de los hombros y la detuvo. Si ella hubiera cruzado dos segundos después, la hubiera atropellado.
La señora se quedó shockeada y algo confundida.
Todo pasó en unos segundos, y alguien dentro del tren gritó "¡uy, agarró a alguien!". Todos los pasajeros con cara de preocupación y diciendo "¡¡OH, NO!!" se voltearon a la ventana mirando debajo de las ruedas, para observar el tan esperado cadáver destrozado.
Claro, que no había atropellado a nadie, y la gente tardó un poco en ver que la potencial víctima fue la señora, pero que no le pasó nada.
Luego de que los guardias de seguridad de TBA y la gente que pasaba por ahí comprobaran que la mujer estaba bien, el tren prosiguió la marcha (la culminación de esta comprobación fue un chino que pasó por ahí y al ver que todos estaban alrededor de la vieja paró, la miró de arriba a abajo y siguió caminando algo decepcionado por no haber visto la ausencia de algún miembro, o alguna viscera colgando de su abdomen).
Un hombre dentro del tren entonces dijo su teoría; "se ve que se quiso suicidar". Todos los pasajeros aceptaron esta teoría como propia mientras ponían cara de tristeza y empatía con la pobre suicida señora. Yo largué una carcajada, y todos me miraron con cara de "¿cómo te vas a reír de una pobre señora suicida?". Me dieron ganas de decirles: "¡¡YOOOOOO me quiero suicidar!!".
No hablo de grandes científicos pensando sobre el mundo y lo desconocido, hablo de un tipo que vive en Ituzaingó con su madre y que piensa sobre por qué ese viejo guarda botellas en su bolso.
Siempre sus teorías tienen rasgos de tragedia, de dolor y de angustia.
Hace unos años, murió una concejal de Moreno. La Municipalidad entonces, colgó en el la puerta del Palacio una enorme corona de flores en homenaje a la difunta concejal. Pasé con el colectivo por la puerta, y una señora al ver las flores dijo "¿Y eso?", "No sé" le contesta otra señora. A la primera se le ilumina el cerebro y dice "¡¡Aaaah!! ¿Sabés que debe ser? Porque murió Sandro" (Sandro había muerto dos días atrás). "Ah, claro" dijo la otra vieja, y se sintieron conformes. Estoy segura que cuando llegaron a la casa le contaron a la familia "¿Sabés que en el Palacio Municipal colgaron una corona de flores por la muerte de Sandro?".
El otro día iba en el tren medio dormida y me despiertan los bocinazos del tren y una frenada abrupta. Abrí los ojos y llegué a ver a una vieja que cruzaba el paso a nivel distraída. No vió al tren que se acercaba, la gente le gritó pero ella estaba tan distraída que no los escuchó. Un hombre la agarró de los hombros y la detuvo. Si ella hubiera cruzado dos segundos después, la hubiera atropellado.
La señora se quedó shockeada y algo confundida.
Todo pasó en unos segundos, y alguien dentro del tren gritó "¡uy, agarró a alguien!". Todos los pasajeros con cara de preocupación y diciendo "¡¡OH, NO!!" se voltearon a la ventana mirando debajo de las ruedas, para observar el tan esperado cadáver destrozado.
Claro, que no había atropellado a nadie, y la gente tardó un poco en ver que la potencial víctima fue la señora, pero que no le pasó nada.
Luego de que los guardias de seguridad de TBA y la gente que pasaba por ahí comprobaran que la mujer estaba bien, el tren prosiguió la marcha (la culminación de esta comprobación fue un chino que pasó por ahí y al ver que todos estaban alrededor de la vieja paró, la miró de arriba a abajo y siguió caminando algo decepcionado por no haber visto la ausencia de algún miembro, o alguna viscera colgando de su abdomen).
Un hombre dentro del tren entonces dijo su teoría; "se ve que se quiso suicidar". Todos los pasajeros aceptaron esta teoría como propia mientras ponían cara de tristeza y empatía con la pobre suicida señora. Yo largué una carcajada, y todos me miraron con cara de "¿cómo te vas a reír de una pobre señora suicida?". Me dieron ganas de decirles: "¡¡YOOOOOO me quiero suicidar!!".
a las
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15/6/10
Trenes
Si yo fuera presidente de los trenes (aunque sea el Samiento nada más) pondría muuuuchos más trenes;
Uno para la gente normal: Con tachos de basura, asientos afelpados que no estén muy cerca unos de los otros así se puede estirar las patas y viajar más cómodo.
Uno para las personas con niños y bebés: Si el niño es tranquilo y callado, puede ir en el tren normal, pero sino tiene que viajar acá. Allí los niños podrán correr, patalear, lloriquear y las únicas personas que se lo van a tener que bancar son los padres, ya que fueron ellos los que decidieron procrear.
Uno para los fumadores: En este tren no se va a poder fumar, pero van a ir los fumadores. De este modo podrán viajar todos juntos con su piel apestosa de tabaco y cuando lleguen a la estación, se podrán bajar todos prendiendo sus cigarrillos ahogándose ellos solos en su humo cancerígeno y apestoso.
Uno para las viejas charletas: Allí las viejas podrán charlar sobre lo gorda que está La Cata, lo caro que está el rosbif, lo diferente del gusto de la Coca Cola en éstas épocas, etc, etc, etc.
Uno para los que planean hacer ruidito: Exclusivo para los que tienen camperas que hacen "shik, shik", para los que van a comer cosas que hacen "crunch, crunch" y para los que van a mandar mensajes de texto con sus celulares que hacen "pup, pup" al tocar las teclas.
Uno para los que escuchan música con el celular o muy fuerte con los auriculares: Éste explota a los 30 metros.
Uno para los Beatles o cualquier persona relacionada directamente a ellos: En este tren voy a estar yo, caminando de una punta a la otra esperando verlo a Paul o a Ringo, o quizás a George Martin, a Yoko Ono o incluso a Mal Evans.
Uno para la gente normal: Con tachos de basura, asientos afelpados que no estén muy cerca unos de los otros así se puede estirar las patas y viajar más cómodo.
Uno para las personas con niños y bebés: Si el niño es tranquilo y callado, puede ir en el tren normal, pero sino tiene que viajar acá. Allí los niños podrán correr, patalear, lloriquear y las únicas personas que se lo van a tener que bancar son los padres, ya que fueron ellos los que decidieron procrear.
Uno para los fumadores: En este tren no se va a poder fumar, pero van a ir los fumadores. De este modo podrán viajar todos juntos con su piel apestosa de tabaco y cuando lleguen a la estación, se podrán bajar todos prendiendo sus cigarrillos ahogándose ellos solos en su humo cancerígeno y apestoso.
Uno para las viejas charletas: Allí las viejas podrán charlar sobre lo gorda que está La Cata, lo caro que está el rosbif, lo diferente del gusto de la Coca Cola en éstas épocas, etc, etc, etc.
Uno para los que planean hacer ruidito: Exclusivo para los que tienen camperas que hacen "shik, shik", para los que van a comer cosas que hacen "crunch, crunch" y para los que van a mandar mensajes de texto con sus celulares que hacen "pup, pup" al tocar las teclas.
Uno para los que escuchan música con el celular o muy fuerte con los auriculares: Éste explota a los 30 metros.
Uno para los Beatles o cualquier persona relacionada directamente a ellos: En este tren voy a estar yo, caminando de una punta a la otra esperando verlo a Paul o a Ringo, o quizás a George Martin, a Yoko Ono o incluso a Mal Evans.
a las
7:56
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10/6/10
Los avivados de siempre
Se ven por todos lados (Capital, Provincia... en toda la Argentina) a muchos "avivados".
Son personas que creyéndose muy inteligentes encuentran la manera de favorecerse en los momentos dificultosos. Claro, en general la "avivada" implica algún tipo de trampa.
El otro día comenzó a venir el tren a la estación de Moreno. Todos los que teníamos que ir para el lado de Once estábamos esperando que se acercara rápido para sentarnos y/o llorar porque no pudimos hacerlo.
Y venía lento el tren, entró al andén pero iba demasiado lento. A la mitad del andén se detiene y se queda ahí unos diez minutos.
Ahí entran en la historia los avivados: como las puertas del otro lado del andén estaban abiertas, los tipos bajaron a las vías y se fueron para el lado contrario del tren (el lado en el que está el tercer riel y un alambrado. Pero claro, como la mitad del tren estaba fuera del andén, no tuvieron problemas en treparse por la escalerita del tren y sentarse en los asientos antes que todos los demás.
Todos los otros pobres infelices y/u honestos que quedamos en el andén lo mirábamos con odio y nuestra impaciencia comenzó a crecer.
Mientras esperábamos veíamos que los avivados estaban bien acomodados y comenzaban a dormirse.
El tren volvió a arrancar y lentamente se aproximó hacia el final del andén. No sólo se aproximó al final del andén, sino que siguió. Empezó a irse para el lado de Luján (el lado contrario). Todos en el andén empezamos a reirnos mientras que los avivados se despertaron de su profundo sueño al escuchar las carcajadas.
La imagen de los avivados corriendo de un lado al otro del vagón, con cara de desesperación hizo que todo valiera la pena. No podían bajar por el lado que habían entrado porque estaba el alambrado justo al lado, con alambre de púas.
Ojalá que hayan ido a parar a Mercedes.
Son personas que creyéndose muy inteligentes encuentran la manera de favorecerse en los momentos dificultosos. Claro, en general la "avivada" implica algún tipo de trampa.
El otro día comenzó a venir el tren a la estación de Moreno. Todos los que teníamos que ir para el lado de Once estábamos esperando que se acercara rápido para sentarnos y/o llorar porque no pudimos hacerlo.
Y venía lento el tren, entró al andén pero iba demasiado lento. A la mitad del andén se detiene y se queda ahí unos diez minutos.
Ahí entran en la historia los avivados: como las puertas del otro lado del andén estaban abiertas, los tipos bajaron a las vías y se fueron para el lado contrario del tren (el lado en el que está el tercer riel y un alambrado. Pero claro, como la mitad del tren estaba fuera del andén, no tuvieron problemas en treparse por la escalerita del tren y sentarse en los asientos antes que todos los demás.
Todos los otros pobres infelices y/u honestos que quedamos en el andén lo mirábamos con odio y nuestra impaciencia comenzó a crecer.
Mientras esperábamos veíamos que los avivados estaban bien acomodados y comenzaban a dormirse.
El tren volvió a arrancar y lentamente se aproximó hacia el final del andén. No sólo se aproximó al final del andén, sino que siguió. Empezó a irse para el lado de Luján (el lado contrario). Todos en el andén empezamos a reirnos mientras que los avivados se despertaron de su profundo sueño al escuchar las carcajadas.
La imagen de los avivados corriendo de un lado al otro del vagón, con cara de desesperación hizo que todo valiera la pena. No podían bajar por el lado que habían entrado porque estaba el alambrado justo al lado, con alambre de púas.
Ojalá que hayan ido a parar a Mercedes.
a las
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5/6/10
Alergias
Me tocó viajar en el subte con una madre capitaliense germofóbica y su pequeño hijito.
La madre le decía "Y vamos a tener que ir nomás, pero vamos rápido y venimos... vos no toques nada".
La mujer y el crío bajaron en el mismo lugar que yo y se sentaron enfrente mío en el tren.
"Sentate ahí y no toques nada por el amor de dios!". El nene se sienta y apoya sus manecitas en el asiento. "¡¡NO TOQUES NADA, POR AMOR DE DIOS!!" le dice la madre con cara de asco mientras obliga a su hijo a apoyar sus manos en sus rodillas.
El niño viaja sentado tranquilo, hasta que ve a través de la ventana un camión. "¡Mirá mami, un camión!" dice mientras toca con la punta de su dedo el vidrio de las ventana. "NO TOQUES NADA, TE DIJE... PUAJ!!" y le quita la mano al inocente infante de la ventana.
La mujer que estaba al lado mío tose y el niño la ve con cara de aterrado por un minuto y luego opta por taparse la cara con su brazo, como para evitar los gérmenes mientras la mira con cara de horror. El nene finalmente se olvida de la tos de la señora y baja su brazo. La señora vuelve a toser. El niño reacciona de la misma manera. Mientras el nene se tapa la cara, yo deseaba que me vinieran ganas de estornudar (sí, me divierte molestar a los niños pequeños). Por suerte, mi alergia al perfume se desató cuando sentí el aroma a naftalina de una vieja. "Achis!" y miro la cara del pequeño.
Nada.
"ACHÍS!!"
El crío me mira por un segundo, y vuelve a mirar a la ventana.
Pienso "Ahora la próxima me acerco más y estornudo sin taparme la boca".
Mi otro pensamiento "Loca, ¿cómo vas a hacer eso?" refutó al anterior.
Opté por dejar al niño en paz.
Llegando a la estación Castelar la mujer se levanta y el niño la sigue. Se ponen al lado de la puerta para salir. El niño al sentir que el movimiento del tren lo va a derribar, toma uno de los caños para sostenerse. "Que no toques NADA!". Ambos haciendo equilibrio para no caerse parecían bailar ante el ritmo del vaivén.
Tuve un flashback a mi infancia, de cuando en verano como no tenía pileta me metía a nadar en las zanjas que se formaban después de la lluvia. Salía negra.
Tuve otro flashback de jugar en la arena con olor a pis de gato, y luego comer galletitas y sentir el "crash crash crash" de la arena que quedaba entre mis dientes.
De jugar a cavar pozos, a tirar puflitos y atraparlos con la boca, a trepar a los árboles.
Si yo hice todo eso y salí así como soy... la madre hace muy bien en educarlo de la manera contraria.
La madre le decía "Y vamos a tener que ir nomás, pero vamos rápido y venimos... vos no toques nada".
La mujer y el crío bajaron en el mismo lugar que yo y se sentaron enfrente mío en el tren.
"Sentate ahí y no toques nada por el amor de dios!". El nene se sienta y apoya sus manecitas en el asiento. "¡¡NO TOQUES NADA, POR AMOR DE DIOS!!" le dice la madre con cara de asco mientras obliga a su hijo a apoyar sus manos en sus rodillas.
El niño viaja sentado tranquilo, hasta que ve a través de la ventana un camión. "¡Mirá mami, un camión!" dice mientras toca con la punta de su dedo el vidrio de las ventana. "NO TOQUES NADA, TE DIJE... PUAJ!!" y le quita la mano al inocente infante de la ventana.
La mujer que estaba al lado mío tose y el niño la ve con cara de aterrado por un minuto y luego opta por taparse la cara con su brazo, como para evitar los gérmenes mientras la mira con cara de horror. El nene finalmente se olvida de la tos de la señora y baja su brazo. La señora vuelve a toser. El niño reacciona de la misma manera. Mientras el nene se tapa la cara, yo deseaba que me vinieran ganas de estornudar (sí, me divierte molestar a los niños pequeños). Por suerte, mi alergia al perfume se desató cuando sentí el aroma a naftalina de una vieja. "Achis!" y miro la cara del pequeño.
Nada.
"ACHÍS!!"
El crío me mira por un segundo, y vuelve a mirar a la ventana.
Pienso "Ahora la próxima me acerco más y estornudo sin taparme la boca".
Mi otro pensamiento "Loca, ¿cómo vas a hacer eso?" refutó al anterior.
Opté por dejar al niño en paz.
Llegando a la estación Castelar la mujer se levanta y el niño la sigue. Se ponen al lado de la puerta para salir. El niño al sentir que el movimiento del tren lo va a derribar, toma uno de los caños para sostenerse. "Que no toques NADA!". Ambos haciendo equilibrio para no caerse parecían bailar ante el ritmo del vaivén.
Tuve un flashback a mi infancia, de cuando en verano como no tenía pileta me metía a nadar en las zanjas que se formaban después de la lluvia. Salía negra.
Tuve otro flashback de jugar en la arena con olor a pis de gato, y luego comer galletitas y sentir el "crash crash crash" de la arena que quedaba entre mis dientes.
De jugar a cavar pozos, a tirar puflitos y atraparlos con la boca, a trepar a los árboles.
Si yo hice todo eso y salí así como soy... la madre hace muy bien en educarlo de la manera contraria.
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2/6/10
Los mejores y los peores
En el tren Sarmiento se ven muchísimos vendedores, pedigüeños, músicos e indefinibles.
Por supuesto, todos tenemos nuestros favoritos y odiados.
En mi caso, mis favoritos son:
Vendedor
El que vende guantes de látex: Es un tipo grande, de unos 60 años. Viene con sus guantes de látex y anuncia su producto. Uno lo primero que piensa es "¿¡Para qué cuernos quiero yo un guante de látex!?" y el hombre contesta sin haber escuchado la pregunta: "Para lavar los platos, para tratar heridas, para las damas: para teñirse el cabello, para lavar al perro, para tratar con la basura". De golpe pone cara de sorpresa y dice "¿a cuánto piensan que está? En las farmacias nos cobran 6 pesos, 6 con 80... hoy se lo llevan; un paquete por dos pesos". Y si ante todo esto aún no nos sentimos con ganas de comprar guantes de látex, nos dice con cara de indignación "¡pero por favor, dos pesos nada mas! ¡Les estoy dando jamón crudo a precio de mortadela!". Un genio adelantado a su época.
Pedigüeño:
El pedigüeño casi igual a todos: Viene pidiendo dinero, que una ayudita, que por favor, que una colaboración... y termina diciendo "colaboren, tengo al perro con sida". Otro genio.
Seguimos con mis odiados (están peleados, por eso puse dos de cada uno):
Vendedor:
El que vende CDs de "música": Ya hablé de este tipo en este post, y no quiero recordarlo porque sino mi sangre comienza a hervir.
El que vende cuchillos: "Una oferta exclusiva por tener manchas de aceite" comienza anunciando. "Cuchilla de acero inoxidable". Realmente lo que dice después no tiene importancia (creo que nadie lo escucha). El tipo saca la cuchilla del empaque (una cuchilla muy grande), lo levanta con una de sus manos y golpea uno de los caños del tren con él, como para que veamos que son duros. Luego toma un boleto de tren y comienza a cortarlo con el cuchillo en finísimas tiritas, mostrándonos lo afilados que son. Como si esto no fuera suficiente, los pasajeros nos corremos lo más que podemos hacia las ventanillas y el hombre pasa entre todos sin la mas mínima expresión de preocupación por el bienestar del pasajero. Va caminando por el pasillo con el chuchillo en la mano, al mejor estilo de los asesinos seriales en películas de Hollywood, mientras se tambalea por el vaivén del tren. Por momentos parece que estuviera vendiendo en el medio de un samba.
Pedigüeño:
El que "no sabe hablar": Es un tipo de unos 23, 25 años. Siempre viene al tren y, simulándo hablar mal, dice "achac sha achasishachash". Pero claro, si no se le entendiera nada, nadie le daría dinero. Entonces este tipo encontró uno de los mejores discursos que dice más o menos así: "acachac sha achasishachash mi nombre es Juan. Achichach csau chi chunichochu chico de la calle. Ashachisha mash mashi chash cuatro hermanitos. Mashachich shac chash leche y pan. Shechincha presh chash mucho frío chash chochi shasha y llueve todo. Achash se llueve todo. Shishash colaboración.". Lo odio.
El "yo no soy como los demás": Viene diciendo que él no va a mentirnos diciendo que tiene sida, o que tiene hijos con enfermedades o que trabaja para un hogar de niños. Aclara que simplemente en ese momento se encuentra sin empleo. Pero claro, imagino que el discurso no le quedaba muy conmovedor que digamos así, entonces le agregó "tengo dos hijas chiquitas y ellas no entienden la frase 'hoy no hay' 'hoy no se puede'. Y ellas a veces no comen, ¿vió?". O sea... decís que no nos vas a decir esas cosas y nos terminás diciendo otra! En este caso prefiero a los que mienten.
Bonus track: Al grito de "diez centavos, por favor, para comer por favor. Si alguien sería tan amable de darme diez centavos que no tengo nada de nada para comer por favor." llega la vieja a la que yo llamo Diez Centavos Por Favor, Para Comer Por Favor. Siempre dice exactamente lo mismo. A veces agrega "que soy enferma". Lo que tiene de particular esta mujer (además del grito taladrante y de que tarde como 15 minutos en atravesar todo el vagón) es que va pidiendo, pidiendo (a los que le dan monedas les dice "gracias querido/a, que Dios te bendiga, que tengas mucha suerte. DIEZ CENTAVOS POR FAVOR...") y llega un momento en que se cansa, y le pide a uno de los pasajeros que se levante y le de el asiento. Una cara rota. A todo esto, se la puede ver tomándose un tetra y comiéndose un choripán en la estación de Castelar.
Imagino que mis lectores ya saben cuál es mi músico odiado
Mi músico favorito es el guitarrista de Pasajeros del Tren Rock. ¡Me encanta! Siempre toca rock clásico. Es muy lindo viajar escuchando canciones de Pink Floyd, Queen, Pappo. Un alegre cambio: de escuchar reguetón todos los días a escuchar MÚSICA. Una vez se lo dije y de malo nomás empezó a tocar una canción de dadi yanki (sí, todo lo relacionado al reguetón lo escribo mal... ¿algún problema?). Lo bueno es que estaba bromeando y no tocó más de dos notas (no que el reguetón tenga más notas...) porque yo tenía fruta en la mochila y no iba a dudar al revoleársela :P
¡A ver cuándo toca una de los Beatles!
Por supuesto, todos tenemos nuestros favoritos y odiados.
En mi caso, mis favoritos son:
Vendedor
El que vende guantes de látex: Es un tipo grande, de unos 60 años. Viene con sus guantes de látex y anuncia su producto. Uno lo primero que piensa es "¿¡Para qué cuernos quiero yo un guante de látex!?" y el hombre contesta sin haber escuchado la pregunta: "Para lavar los platos, para tratar heridas, para las damas: para teñirse el cabello, para lavar al perro, para tratar con la basura". De golpe pone cara de sorpresa y dice "¿a cuánto piensan que está? En las farmacias nos cobran 6 pesos, 6 con 80... hoy se lo llevan; un paquete por dos pesos". Y si ante todo esto aún no nos sentimos con ganas de comprar guantes de látex, nos dice con cara de indignación "¡pero por favor, dos pesos nada mas! ¡Les estoy dando jamón crudo a precio de mortadela!". Un genio adelantado a su época.
Pedigüeño:
El pedigüeño casi igual a todos: Viene pidiendo dinero, que una ayudita, que por favor, que una colaboración... y termina diciendo "colaboren, tengo al perro con sida". Otro genio.
Seguimos con mis odiados (están peleados, por eso puse dos de cada uno):
Vendedor:
El que vende CDs de "música": Ya hablé de este tipo en este post, y no quiero recordarlo porque sino mi sangre comienza a hervir.
El que vende cuchillos: "Una oferta exclusiva por tener manchas de aceite" comienza anunciando. "Cuchilla de acero inoxidable". Realmente lo que dice después no tiene importancia (creo que nadie lo escucha). El tipo saca la cuchilla del empaque (una cuchilla muy grande), lo levanta con una de sus manos y golpea uno de los caños del tren con él, como para que veamos que son duros. Luego toma un boleto de tren y comienza a cortarlo con el cuchillo en finísimas tiritas, mostrándonos lo afilados que son. Como si esto no fuera suficiente, los pasajeros nos corremos lo más que podemos hacia las ventanillas y el hombre pasa entre todos sin la mas mínima expresión de preocupación por el bienestar del pasajero. Va caminando por el pasillo con el chuchillo en la mano, al mejor estilo de los asesinos seriales en películas de Hollywood, mientras se tambalea por el vaivén del tren. Por momentos parece que estuviera vendiendo en el medio de un samba.
Pedigüeño:
El que "no sabe hablar": Es un tipo de unos 23, 25 años. Siempre viene al tren y, simulándo hablar mal, dice "achac sha achasishachash". Pero claro, si no se le entendiera nada, nadie le daría dinero. Entonces este tipo encontró uno de los mejores discursos que dice más o menos así: "acachac sha achasishachash mi nombre es Juan. Achichach csau chi chunichochu chico de la calle. Ashachisha mash mashi chash cuatro hermanitos. Mashachich shac chash leche y pan. Shechincha presh chash mucho frío chash chochi shasha y llueve todo. Achash se llueve todo. Shishash colaboración.". Lo odio.
El "yo no soy como los demás": Viene diciendo que él no va a mentirnos diciendo que tiene sida, o que tiene hijos con enfermedades o que trabaja para un hogar de niños. Aclara que simplemente en ese momento se encuentra sin empleo. Pero claro, imagino que el discurso no le quedaba muy conmovedor que digamos así, entonces le agregó "tengo dos hijas chiquitas y ellas no entienden la frase 'hoy no hay' 'hoy no se puede'. Y ellas a veces no comen, ¿vió?". O sea... decís que no nos vas a decir esas cosas y nos terminás diciendo otra! En este caso prefiero a los que mienten.
Bonus track: Al grito de "diez centavos, por favor, para comer por favor. Si alguien sería tan amable de darme diez centavos que no tengo nada de nada para comer por favor." llega la vieja a la que yo llamo Diez Centavos Por Favor, Para Comer Por Favor. Siempre dice exactamente lo mismo. A veces agrega "que soy enferma". Lo que tiene de particular esta mujer (además del grito taladrante y de que tarde como 15 minutos en atravesar todo el vagón) es que va pidiendo, pidiendo (a los que le dan monedas les dice "gracias querido/a, que Dios te bendiga, que tengas mucha suerte. DIEZ CENTAVOS POR FAVOR...") y llega un momento en que se cansa, y le pide a uno de los pasajeros que se levante y le de el asiento. Una cara rota. A todo esto, se la puede ver tomándose un tetra y comiéndose un choripán en la estación de Castelar.
Imagino que mis lectores ya saben cuál es mi músico odiado
Mi músico favorito es el guitarrista de Pasajeros del Tren Rock. ¡Me encanta! Siempre toca rock clásico. Es muy lindo viajar escuchando canciones de Pink Floyd, Queen, Pappo. Un alegre cambio: de escuchar reguetón todos los días a escuchar MÚSICA. Una vez se lo dije y de malo nomás empezó a tocar una canción de dadi yanki (sí, todo lo relacionado al reguetón lo escribo mal... ¿algún problema?). Lo bueno es que estaba bromeando y no tocó más de dos notas (no que el reguetón tenga más notas...) porque yo tenía fruta en la mochila y no iba a dudar al revoleársela :P
¡A ver cuándo toca una de los Beatles!
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1/4/10
Llamado a la reflexión
Lamento no haber actualizado hace tanto, pero es que el mal humor me sobrepasó estas últimas semanas.
Ayer tuve otra experiencia de porquería en el tren Sarmiento.
Todos en el tren sabemos que estamos todos cansados, y que todos nos levantamos temprano.
Cuando llega el tren al andén, empujamos a todos sólo para sentarnos.
Ahora... ¿No hay límites? Ya de por sí todos entran en el tren antes de que salgan los pasajeros que tienen que bajar y empujan y lastiman a otras personas. Pero lamentablemente esto no es lo peor que hacen... no es la primera vez que haya visto que golpean a un bebé que está en los brazos de su mamá, o que empujan a la madre tanto que el bebé parece caerse. Yo, indignada, trato de hacer de escudo al bebé mientras grito "¡Hay un bebé, hijos de puta!".
Ayer no sólo golpearon a un bebé, sino que nadie paró hasta que una nena se cayó entre el tren y el andén. Digo mal, porque no pararon cuando la nena se cayó, a pesar de que ella estaba a los gritos. No les importó, ellos pasaban igual cuando veían un lugar entre la madre, dos personas más y yo que estabamos tratando de levantar a la nena.
Perdí la cordura. Hice mal y grité cosas como "¡HIJOS DE PUTA, ES UNA NENA!", "¡SOMOS PERSONAS, NO ANIMALES!", "¡POR UN ASIENTO DE MIERDA MIREN LO QUE HACEN!", lo cual estuvo mal porque la nena ya estaba nerviosa de por sí, y no necesitaba mis gritos.
¿A esto hemos llegado? ¿A lastimar a criaturas para sentarnos? El viaje dura una hora, ¿jamás hemos estado parados una hora? Y si es así, ¿por estar sentados una hora vale la pena lastimar a aquellos que se supone debemos proteger?
¿Hasta cuándo le vamos a echar la culpa a los otros? Que se viaja para el traste, que están todas las calles sucias, que hay baches en las avenidas, que las veredas tienen baldosas flojas... es culpa de nosotros.
Vos, que tirás un papelito en la calle porque "todos tiran los papeles en la calle, ¿qué diferencia va a hacer un papel más?" no te das cuenta que todos piensan lo mismo.
"¿Qué diferencia va a hacer que yo empuje? Todos empujan, los otros fueron los que lastimaron al bebé" no, vos también, porque aceptás formar parte de eso.
Al parecer nadie se da cuenta de que el país que tenemos (que llamamos todos "de mierda"), es el país que merecemos (porque somos gente "de mierda"). Una persona que se "aviva", que hace algo mal porque los otros lo hacen, merece el país que tenemos, lleno de corrupción. Somos lo peor de lo peor: aquellos que obran mal, que lastiman a esta sociedad... pero no lo admiten.
Ayer tuve otra experiencia de porquería en el tren Sarmiento.
Todos en el tren sabemos que estamos todos cansados, y que todos nos levantamos temprano.
Cuando llega el tren al andén, empujamos a todos sólo para sentarnos.
Ahora... ¿No hay límites? Ya de por sí todos entran en el tren antes de que salgan los pasajeros que tienen que bajar y empujan y lastiman a otras personas. Pero lamentablemente esto no es lo peor que hacen... no es la primera vez que haya visto que golpean a un bebé que está en los brazos de su mamá, o que empujan a la madre tanto que el bebé parece caerse. Yo, indignada, trato de hacer de escudo al bebé mientras grito "¡Hay un bebé, hijos de puta!".
Ayer no sólo golpearon a un bebé, sino que nadie paró hasta que una nena se cayó entre el tren y el andén. Digo mal, porque no pararon cuando la nena se cayó, a pesar de que ella estaba a los gritos. No les importó, ellos pasaban igual cuando veían un lugar entre la madre, dos personas más y yo que estabamos tratando de levantar a la nena.
Perdí la cordura. Hice mal y grité cosas como "¡HIJOS DE PUTA, ES UNA NENA!", "¡SOMOS PERSONAS, NO ANIMALES!", "¡POR UN ASIENTO DE MIERDA MIREN LO QUE HACEN!", lo cual estuvo mal porque la nena ya estaba nerviosa de por sí, y no necesitaba mis gritos.
¿A esto hemos llegado? ¿A lastimar a criaturas para sentarnos? El viaje dura una hora, ¿jamás hemos estado parados una hora? Y si es así, ¿por estar sentados una hora vale la pena lastimar a aquellos que se supone debemos proteger?
¿Hasta cuándo le vamos a echar la culpa a los otros? Que se viaja para el traste, que están todas las calles sucias, que hay baches en las avenidas, que las veredas tienen baldosas flojas... es culpa de nosotros.
Vos, que tirás un papelito en la calle porque "todos tiran los papeles en la calle, ¿qué diferencia va a hacer un papel más?" no te das cuenta que todos piensan lo mismo.
"¿Qué diferencia va a hacer que yo empuje? Todos empujan, los otros fueron los que lastimaron al bebé" no, vos también, porque aceptás formar parte de eso.
Al parecer nadie se da cuenta de que el país que tenemos (que llamamos todos "de mierda"), es el país que merecemos (porque somos gente "de mierda"). Una persona que se "aviva", que hace algo mal porque los otros lo hacen, merece el país que tenemos, lleno de corrupción. Somos lo peor de lo peor: aquellos que obran mal, que lastiman a esta sociedad... pero no lo admiten.
a las
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17/2/10
Los que entran derecho al infierno
Odio a los que venden CDs en el tren.
Esos tipos desquiciados sociales que se suben a los vagones y ponen música de sus CDs que tienen temas como "lo mejor de la putrefacción", "alegres melodías para reventar neuronas" y reflejos vomitivos de la sociedad".
Encima se toman el atrevimiento de pedir disculpas mientras pasan esta mal llamada "música". No, no te perdono. Es como si te perdonara mientras me disparás en las piernas.
Si yo fuese presidenta, haría una ley contra estos sujetos que los castigue de manera muy severa. No digo matarlos, porque sería mucho. Pero mínimo cortarles un brazo; así no podrían sostener el grabador y darle al "play" a la vez.
Además, como bien me han señalado, no venderían nada, sino que pedirían dinero por ser mancos.
Esos tipos desquiciados sociales que se suben a los vagones y ponen música de sus CDs que tienen temas como "lo mejor de la putrefacción", "alegres melodías para reventar neuronas" y reflejos vomitivos de la sociedad".
Encima se toman el atrevimiento de pedir disculpas mientras pasan esta mal llamada "música". No, no te perdono. Es como si te perdonara mientras me disparás en las piernas.
Si yo fuese presidenta, haría una ley contra estos sujetos que los castigue de manera muy severa. No digo matarlos, porque sería mucho. Pero mínimo cortarles un brazo; así no podrían sostener el grabador y darle al "play" a la vez.
Además, como bien me han señalado, no venderían nada, sino que pedirían dinero por ser mancos.
a las
7:40
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11/2/10
El Sarmiento
Claro, para viajar a Capital todos los días, es inevitable para mí usar el tren línea Sarmiento todos los malditos días. Y es que los días se convierten en malditos desde el momento en que tenés que subirte al tren.
Pudiste haber encontrado un millón de dólares tirados en la calle, pero luego vas al tren y el día se vuelve a convertir en un maldito día.
Claro que si te encontrás un millón de dólares, viajás de otra manera... pero eso es para hablarlo aparte.
El tren, ya en estado deplorable, se descompone lentamente por la putrefacción de los cadáveres "códigos de convivencia", tales como "no manosearás mujeres sin el consentimiento de ellas", "dejarás el asiento a personas con movilidad reducida", "tendrás respeto por el otro". El respeto se pierde completamente. Todos se empujan y sólo existe el "yo". La cumbia o regaetton de los inadaptados sociales que tienen la necesidad de demostrarle a todo mundo qué hacen para pudrirse el cerebro resuena como parte del triste paisaje.
La señora paqueta con olor a perfume de naftalina se queja por el viaje, pero nadie la escucha. El pibe sentado a tu lado se duerme y apoya su cabeza en tu hombro y te preguntás "Si así huele cuando va a trabajar... ¿cómo olerá cuando vuelva del trabajo?"
Triste, triste paisaje.
Pudiste haber encontrado un millón de dólares tirados en la calle, pero luego vas al tren y el día se vuelve a convertir en un maldito día.
Claro que si te encontrás un millón de dólares, viajás de otra manera... pero eso es para hablarlo aparte.
El tren, ya en estado deplorable, se descompone lentamente por la putrefacción de los cadáveres "códigos de convivencia", tales como "no manosearás mujeres sin el consentimiento de ellas", "dejarás el asiento a personas con movilidad reducida", "tendrás respeto por el otro". El respeto se pierde completamente. Todos se empujan y sólo existe el "yo". La cumbia o regaetton de los inadaptados sociales que tienen la necesidad de demostrarle a todo mundo qué hacen para pudrirse el cerebro resuena como parte del triste paisaje.
La señora paqueta con olor a perfume de naftalina se queja por el viaje, pero nadie la escucha. El pibe sentado a tu lado se duerme y apoya su cabeza en tu hombro y te preguntás "Si así huele cuando va a trabajar... ¿cómo olerá cuando vuelva del trabajo?"
Triste, triste paisaje.
a las
8:04
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