15/5/12

Raro Al

Quizás esa historia no tenga mucho que ver con las cosas que suelo contar. Pero necesito contarla.

Ayer, lunes, el día no empezó del todo bien: Para empezar, era lunes. No sé porque, pero el lunes tiene un aura negativa que te predispone a estar enojado con la vida. Porque si vamos al caso, el peor día es el miércoles; está en el medio, hace mucho empezó la semana pero a la vez falta mucho para que termine. Además la gente dice "miércoles" en lugar de decir "mierda", no dice "lunes".

En fin. Mi finde había sido bastante malo; Me resbalé con el piso mojado, me caí y me golpeé el dedito chiquito del pie contra la pared. No sólo me lo corté, sino que además ME LO QUEBRÉ.
¿Vieron cuando te golpeás el dedito contra un mueble? Bueno, así. Con las súplicas a Dios y las ofertas al Diablo, sólo que multiplicado 100. Y hay que sumarle el hecho de que como mi dedo además tenía una herida cortante, me tuve que dar la antitetánica. Y no es una inyección que te la dan y se terminó; te la dan y al otro día se te hincha el brazo y no podés moverlo del dolor.

La cuestión es que es lunes, muy temprano, no descansé nada el finde, el colectivo que me lleva a la estación no me para. El que viene después tampoco me para. Sufro una embolia. El tercero sí me para, y viajo parada con la axila de un cumbiero en mi nariz.
En el tren me pegan un codazo en las costllas, y casi me agarro a piñas con un tipo que me tiró del pelo para entrar antes que yo..
Viajo al lado del fuelle, que hace tanto ruido que no me deja escuchar música, mientras que un cumbiero me pone sus zapatillones amarillos y rojos bien pegados a mis zapatillas de lona. Cosa que cada vez que trato de mover el pie, sus zapatillones tiran luces azules, causando que mis ojos tengan que irse a vomitar en reiteradas ocasiones.

Y llego a la oficina. Tarde, pero llego.
A eso de las 11am, mi compañera Eliana empieza a llamar a alguien por teléfono. Grita "LLAMA, LLAMA!!!". Cuando le pregunto qué pasa, me dice "es el teléfono de Weird Al!".

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Paréntesis para quienes no saben quién es Weird Al Yankovic. Si sabés quién es, podés saltearte esta parte, aunque seguro la estás leyendo para ver si lo que digo de él coincide con lo que sabés vos, o quizás para leer que me faltó poner algo que creés importante y así después lo agregás en los comentarios (que será bien recibido, por supuesto!)

Weird Al Yankovic es un músico/comediante estadounidense que es bastante conocido por sus parodias de videos musicales. Son muy graciosas si hablás inglés. Traducidas pierden mucho la gracia de la métrica y las rimas. Mis favoritas son "Eat it" (parodia de "Beat it" de Michael Jackson. Pero es muy muy gracioso sólo si conocen bien el video original, sino les recomiendo mirar primero el de Michael y luego el de Al. Les juro que vale la pena), y  "Smells Like Nirvana", parodia de "Smells Like A Teen Spirit" de Nirvana.
También tiene canciones originales, como "Don't download this song".

Si no entendés inglés y conocés la canción Rapsodia Bohemia de Queen, acá está su cover, versión Polka.

Es un tipo que me gusta hace bastante, y me hace reír mucho. Especialmente porque es buen músico, y es gracioso sin usar insultos ni hacer apología de las drogas o alcohol, ni ser guarango.

Fin del paréntesis
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Entro a Twitter para ver de qué hablaba mi compañera y veo que Al puso "Estoy en el aeopuerto JFK, y tengo media hora libre. Si alguien quire hablar, llame a este Nro del teléfono público" y pone el teléfono.
Yo también me puse a llamarlo, y daba ocupado, o se quedaba mudo. En un momento empezó a llamar (hacía "trrrrrrrruuuuup" en lugar de "puuuuup"). Pero no atendió.
Hasta que a Eliana le cambia la  mirada y dice "hello?" y mientras agacha su cabeza a la altura de sus rodillas dice "is this Al...?", y cuando se pone a gritar lo confirmé. Estábamos en línea con Weird Al Yankovic.
Me puse a gritar "OH MY GOD!!". Ella le contó que estudia medicina y que cada vez que termina un parcial, sale cantando "like a surgeon". Cuando le dijo que lo llamábamos de Argentina se sorprendió y dijo que nunca había hablado con nadie de acá. Después me pasó el teléfono a mí, y yo pensaba "no voy a poder sostener el teléfono, las mano me tiemblan sin parar", y mientras me lo pasa veo que las manos de ella también temblaban sin control. Tomé el teléfono y dije "Hi Al" Y ÉL ME RESPONDIÓ, ME RESPONDIÓ, ME DIJO "hi, how are ya?" y me salía mostaza de los oídos, empecé a convulsionar, y se me chingó el inglés, no sé que cuernos le dije porque se me resbalaba el teléfono por el sudor de las manos. Le conté que me golpeé el dedo y me lo quebré y me dijo "ohh... I'm so sorry for that!" y yo le dije que igual me alegró a semana, y me dijo que no conocía Argentina y que iba a ver de venir, y le dije que sí, que tiene muchos fans acá, y me dijo que bueno, y que se tenía que ir y le dije que tenga un lindo vuelo, y Eliana le gritó "we love you", y Al saludó y cortó (era obvio que nosotras no íbamos a cortar).
Después nos pusimos a gritar de la felicidad y todos nos gritaron que nos calláramos, que estaban trabajando.
Y así es como volvimos a la realidad.

Pero a una realidad mucho más linda.




Minutos después nos sacamos esta foto
Nuestros cerebros no salieron en la foto porque se nos cayeron al piso

7/5/12

El 57

Muchas personas me preguntan, preocupadas, si no hay alguna alternativa al Sarmiento. Y sí, sí la hay; se llama "El 57" y es la línea de colectivos que te lleva de Moreno a Capital, y de Capital a Moreno.
Cuando cuento esto, la gente se alegra, creyendo haber encontrado la solución a todos mis problemas.

Claro, tiene muchas cosas a favor: es un colectivo de larga distancia (con los asientotes acolchonados y todo), no hay gente colada porque tiene una sola puerta, y además tiene aire acondicionado y calefacción.
Pero el 57 tiene sus grandes contras que empecé a conocer mejor mientras más viajaba en él.
Para empezar, el viaje cuesta $6,25 (el Sarmiento sale $1,35. Aunque bueno, eso sí, el Sarmiento cada tanto choca y la gente se muere, pero bué...).
Desde febrero, por razones de público conocimiento, estuve volviendo a Moreno usando el 57. Lo que derivó en problemas económicos que terminé solucionando vendiendo uno de mis hígados (sí, yo tengo 3 hígados. Mi cuerpo tuvo que generar dos hígados extras para poder asimilar todo el chocolate que como).
Antes, ante cualquier eventualidad con el tren, yo me iba a la parada del 57 que queda enfrente de la estación. Y allí descubrí un problema: hay 2 tipos de 57, el Rápido y el Expreso (que me decepcionó porque me imaginaba que se llamaba así porque te daban café expresso, pero no es así). Entonces en Moreno hay dos filas: una para el rápido y otra para el expreso. Pero ahí no termina: hay dos filas por cada uno. Una para el colectivo que sale primero, y otra para el que sale segundo.
Pero se sigue complicando: el espacio para estas filas es del tamaño de una vereda pequeña.
Y sigue: ahí mismo paran muchos otros colectivos para que baje la gente.
Si hacemos un esfuercito le agregamos una cosa más: no hay ningún cartel que indique cuál fila es para qué. Y además (un plus), el 70% de la gente no tiene ni idea que fila está haciendo.
O sea que apenas llegás ves un locro de gente que está toda junta y algunos caminan entre medio, y tenés que andar preguntando, adivinando y poniéndote en cualquier fila.

La última vez que viajé en el 57 para ir a Capital, discutí con el chofer que me gritaba a cada rato que me corriera de donde estaba porque le tapaba los espejos retrovisores, y poco le conformaba mi respuesta: "¡no tengo a dónde correrme, estoy rodeada por una masa compacta de gente!".

Otro problema grave que tiene es que los asientos son reclinables: y quizás esto parezca algo bueno, pero es un arma de doble filo. Porque por un lado está bueno poner tu asiento en 180 grados y dormir como un marrano con las patas desparramadas para todos lados, pero por el otro no está bueno que el marrano de adelante ponga la cabecera de su asiento sobre tus pobres piernas mientras babea disfrutando de su REM.

La otra vez me senté dispuesta a viajar cómoda y felíz, y una señora extremadamente decidida a arruinarme la vida se sienta en el asiento de adelante. Acto seguido, procede a tirar todo su asiento hacia atrás para así quedar en posición de ballena encallada. Me golpea con su asiento en las rodillas y yo pego un chillido de dolor.
Como la chabona no se mosquea, le toco el hombro y le digo con mi voz más dulce: "Ay, disculpame, ¿te molestaría correr el asiento un poquito para adelante? Me lastimás las rodillas...".
La chabona me mira y se vuelve a dar vuelta. Le toco el hombro de nuevo "un poquito más para adelante, no todo, que me lastimás". La tipa me mira y me dice "quiero estar cómoda". Me explotó el cerebro, pero traté de explicarme mejor, aunque ya empiezo a subir el tono de voz "yo también quiero estar cómoda, pero soy alta y mis piernas son muy largas, no puedo correrme más para atrás".
La tipa dice "bueno" y vuelve a acomodarse en su pseudo-cama.
Subo más la voz y digo"GRACIAS, EH, MIL GRACIAS, SOS TODO UN EJEMPLO PARA LA SOCIEDAD".
La chabona ni se mueve.

Al sentir el dolor en mis rodillas por el peso de la Señora Orco, no puedo evitar sentir las ganas de pegarle patadas en la cabeza. La veía queriendo dormitar y mi odio crecía. No podía dejarlo así. Necesitaba que la mina no la pase bien en su viaje.

Así que hice algo que me avergonzó en ese momento y aún me avergüenza: le empecé a patear el asiento. Y estaba tan enojada, que sin dificultades podía hacerlo durante la hora y media que dura el viaje.
Ahí la tipa sí reaccionó: me dijo "sos como una nena de 5 años". Le contesté: "vos también. Traté de hablarte como a una persona grande pero no entendiste, así que bajé  el nivel, a ver si ahora sí me entendés". La tipa se levanta entre insultos y se sienta en otro lado.
Dos paradas más adelante se sienta adelante mío una chabona.  Acto seguido, procede a tirar todo su asiento hacia atrás para así quedar en posición de ballena encallada. Me pega con su asiento en las rodillas y yo viajo con dolor durante una hora y media.

27/4/12

(Paréntesis)

Bueno, es hora de hacer otro paréntesis en el blog.
Es que sigo recibiendo mails y comentarios preguntándome como estoy por lo del accidente, si viajo en tren, cómo me siento, etc.
Así que, si bien se sale un poco de lo que suelo escribir normalmente, me voy a tomar un respiro y contarles seriamente como ando, porque siento que se los debo.

Las semanas siguientes al accidente fue todo bastante difícil. La primera vez que volví a Once después de lo que pasó, tuve un ataque de pánico en la estación al ver que el tren aún seguía ahí. No me lo esperaba.
Me ayudaron dos policías.
Y todo siguió así. Ataques de pánico porque sí en la calle, en mi casa, en el trabajo. La pasé bastante mal. Por ahí estaba en el colectivo y de golpe sentía que el corazón me pinchaba... y me daba cuenta de que estaba pensando en el tren, en el accidente, en los muertos, y eso me causaba ese dolor.
Estuve haciendo terapia, pero sentía que no sabía por donde trabajar para sacar el sufrimiento.

Hace unas semanas, estaba haciendo zapping en la tele. Y paso por un canal de noticias en el que decían que iban a hacer un santuario por las víctimas en los molinetes de Once. Y volví a sentir esa horrenda sensación de muerte inminente, mi ataque de pánico fue tan fuerte que se me reventaba el estómago del dolor, vomité y tuve que llamar al médico quien me dió un par de días de licencia en el laburo.

El día que tuve que volver a Once después de eso, fue bastante duro también.
Sabía que tenía que pasar por el santuario para enfrentar de una vez por todas lo que me estaba pasando.
Bajé del tren y ví que en los molinetes había un pequeño cementerio con corazones de madera en lugar de lápidas. Y me acerqué, aunque no quería. Me tuve que esforzar para dar cada paso hacia ese lugar.
Cuando estuve cerca, me puse a llorar mirando los corazones con los nombres de las víctimas, las cartas, las fotos, las flores.
Me pareció todo tan injusto.

Pero algo cambió. Antes sentía que una nube negra me envolvía y me obligaba a llorar. Ahora sentía que YO era la que estaba llorando.
En un momento me sentí débil y me senté en el suelo. Miraba las fotos, y pensaba en la injusticia, en la arbitrariedad, y en el "¿qué hubiese pasado si mi foto estuviera colgada ahí también?".
Y ahí no sé qué pasó, pero cambió todo. Fue como si me hubiese visto desde afuera, sentada al lado de los muertos. Y yo no estaba muerta, ¿por qué estaba sentada ahí? Ese lugar no me corresponde, yo no pertenezco a ellos. Sentí un tremendo abismo entre ellos y yo. No sé como explicarlo. Me ví viva. Los ví muertos. Entendí que no me pasó nada. No es que yo no supiera que no estaba muerta, pero es como si mi alma no lo entendiera. Y ahí lo entendió.
Y sentí la injusticia, y la tristeza y todo, pero no la sentí en carne propia. No sé si me estoy explicando, fue una sensación rara.
Estuve ahí y hoy estoy acá. Y tengo tanto por que vivir.

Entonces me levanté, y tiré mi pañuelo lleno de lágrimas al tacho de basura. Y ahí tiré el problema.
Todavía me duele lo que pasó, pero ya no me lastima como antes.

Mi terapeuta dice que cuando el día del accidente me fui a trabajar, se fue mi cuerpo. Pero mi alma aún estaba en el andén 2 de la estación.
Y ese día me senté allí, y no me fui hasta que la recuperé.
Ahora la pregunta de "¿y qué hubiese pasado si..:?" tiene una respuesta: "no pasó". "Bueno, pero y si...?" "'Pero y si' nada, no pasó".

Así que hoy sí puedo decir con toda certeza: Estoy bien, gracias por preguntar.



PD: A todo esto, mientras estaba sentada en el andén llorando, se acerca una señora y me dice "vos debés ser familiar, ¿no?" "No" le digo "yo iba en ese tren". La vieja abrió enormemente los ojos y se fue.
Unas horas después me mataba de la risa pensando en el episodio, ¿habrá pensado que era un fantasma?

20/4/12

Los que corren

Si hay algo imposible de perderse en la Ciudad, eso es "Los que corren".
Siempre, pero siempre hay alguien corriendo en algún punto de la Ciudad. Y no por placer, no. Generalmente es para alcanzar un colectivo.
Parecerán todos iguales: cara de desesperación, lengua afuera, ojos fijos en el objetivo. Pero entre todos puedo distinguir a estos:

  • La señora que corre despacito, casi trotando, apenas levantando los pies. Con sus puñitos para arriba y los codos pegados a las costillas.
  • El pibe-gacela que en un momento mientras corre no toca el suelo con ninguno de sus dos pies, y sólo se sabe que está corriendo porque vemos una sombra pasar rápido y sentimos un vientito que desaparece pronto.
  • El señor de traje que corre sin separar sus rodillas ni mover su maletín un segundo, y cada tanto se acomoda la corbata que vuela en dirección opuesta a él anhelando su libertad.
  • El cincuentón de clase baja que pone los brazos como le enseñaron en Fútbol a los 11 años y trota con cara de preocupación y emana un olor a chivo que destruye los árboles a su paso.
  • La chica que alza su puño izquierdo mientras que su mano derecha sostiene su cartera y corre sin levantar las rodillas, con sus tacos que hacen "clank, clank, clank, clank" y sus miles de pulseras que entonan una serenata de metales.
  • La señora que amaga a correr, pero se detiene porque no cree alcanzarlo, que luego se arrepiente y vuelve a amagar que corre pero se arrepiente, que ve que el colectivo le paró a una chica entonces amaga a correr pero al final se arrepiente.
  • El pibe que empieza a correr demasiado tarde y el colectivo lo abandona, entonces se puede leer en sus labios un "CHA T'MADRE!!!"
  • El que empieza a correr desde muy lejos y sabemos que probablemente no llegue y lo alentamos secretamente, aunque más secretamente aún, deseamos que no lo alcance para poder ver cómo es su cara de resignación.
  • El tipo que corre pero tiene miedo de perder su dignidad, entonces hace un pseudo-trote muy lento mientras se balancea de izquierda a derecha, dando la sensación de una corrida renga.
  • La idiota que corre desesperada escupiendo sus pulmones por la vereda, llega al colectivo, paga mientras suda la milanesa que se comió ayer, sus recuerdos y esperanzas, y se sienta empapando el asiento mientras trata de recuperar el aliento que perdió en esa media cuadra que corrió, sólo para darse cuenta de que al colectivo le toma 15 o 20 minutos salir y que haber corrido tenía menos sentido que correr el test de Cooper en la secundaria.
Yo ya no corro más. Siento que cuando corro me traiciono a mí misma. Yo camino, miro los árboles, escucho a los Beatles y puteo a los motociclistas.

28/3/12

Imbécil

Tengo un problema.
Bah, tengo varios, pero me di cuenta de que este es uno de los peores.

Soy una imbécil.

No sé si siempre lo fui, pero ultimamente noto que el cerebro se me apaga y me vuelvo una marsopa con sobredosis. Hay veces que estoy viviendo la vida normal y de golpe, la imbecilidad me gana y me encuentro haciendo algo que es tan idiota que sobrepasa a todos los que escuchan cumbia en el tren sin auriculares.

 Por ejemplo: muchas veces me duermo en el tren o en el colectivo. Y muchas de esas veces, me despierto primero con los ojos cerrados y cuando mas o menos percibo bien la realidad, abro los ojos y veo por donde cuernos ando.
Pero hay veces que me despierto con un ruido horrible, como el alarido de un oso gris sediento de sangre. Y me doy cuenta de que soy yo. Yo, me desperté a mí misma con mi propio ronquido.
Entonces Imbecilidad se me acerca y me susurra instrucciones al oido, y yo le hago caso. Entonces me hago la que estoy pero recontra dormida y me acomodo de una manera bien incómoda para que todos vean que si estoy en una posición re incómoda debe ser porque estoy muy cansada porque me levanto muy temprano y trabajo hasta tarde y en este momento estoy yendo a mi tercer trabajo, y mientras pienso todo esto e invento toda una historia de como no me alcanza para comer entonces laburo 23 horas diarias (para que el personaje sea creible), mi cara se va poniendo cada vez más colorada y aunque estemos en Julio y hagan 20 grados bajo cero yo empiezo a transpirar por la vergüenza que me da, y la imbecilidad me dice "no te pongas nerviosa!! que se nota que roncaste porque sos humano y estás cansada!! pensá en cosas lindas!! pensá en gatitos!! gatitos!! gatitos!!" y entonces pienso en gatitos y siento que mis párpados se mueven mucho porque me imagino a los gatitos saltando, y la imbecilidad me dice "Noo, nooo, no muevas los párpados que se nota que estás despierta... estás dormida, DORMIDA!" y entonces aprieto los párpados bien fuerte y se me arrugan todos mientras siento sobre ellas las gotas de sudor que me chorrean. Entonces 10 minutos después hago como que recién me despierto y que no me enteré de mi ronquido.
Peor es si lo que me despierta es baba.

Otras veces tengo que ir a un lugar de capital que no conozco, entonces miro más o menos el mapa y me voy guiándome por los instintos, porque los capitalienses tienen la posta y yo quiero hace de cuenta que soy una capitaliense.
Pero por ahí me doy cuenta de que empecé a caminar en la esquina 1200, estoy por el 800 y yo tenía que ir al 1400. Entonces mi imbecilidad viene y me dice "ay, no, es para el otro lado. Bueno, hacé así..." y me susurra la solución al oido, y yo que soy una imbécil, le hago caso y agarro el celular, hago como que recibí un mensaje de texto y cuando "termino de leerlo" suspiro fastidiada y me doy la vuelta y camino para el otro lado con cara de molesta, para que la gente crea que alguien me escribió que me olvidé la billetera, o que mis amigos que me estaban esperando en otro lado decidieron que nos viéramos en la casa de otro, o que me dijeron "mejor no vamos" entonces vuelvo a casa. Mi imbecilidad se siente satisfecha porque ahora nadie se va a dar cuenta de que me confundí de camino y se siente una triunfadora.

Otra cosa que me pasa es hacer contacto visual con alguien sin querer. Me doy cuenta de que estaba mirando fijamente a esa persona durante bastante tiempo y la persona justo me miró. Entonces mi imbecilidad, tomando una caipirinha me dice que agarre y me ponga a mirar muchas cosas fijamente, así la persona se da cuenta de que yo "estoy mirando todo". Entonces agarro y miro cosas de lo menos interesantes y las observo fijamente durante varios minutos. Mi imbecilidad se siente orgullosa de mí y me regala flores por mi excelente actuación.

También tengo una imbecilidad más chiquita que está siempre conmigo y mis amigos la llaman "frescura excéntrica".
Por ejemplo, me encanta jugar a varias cosas cuando viajo: de que lado va a abrir la puerta del tren en Moreno, cuántos muñequitos Michelín sentados encuentro en la autopista, contar viejas con pelo largo... y tengo uno que es hacer sonidos para las patentes de los autos.
Desde el colectivo vi una patente que era "CAJ" y entonces alcé mi mano al cielo con forma de garra y tratando de imitar el sonido de la placa, dije como si estuviera hablando en hebreo "KAJJJJJ".
La vieja de pelo corto que estaba sentada al lado mío se levantó y se sentó en otro lado.

No me molesta mi imbecilidad, porque está bien ser un idiota.

¡Pero que la gente no se vaya a enterar!

13/3/12

Basura II

La gente en la Ciudad se divide en dos: aquellos que son amables, respetuosos e inteligentes y los que tiran basura en el piso.
Porque no es sólo basura: es una postura filosófica. Estar con un papel de alfajor en la mano es un dilema moral. Lo maravilloso, dulce e intenso terminó, ya no está más y sólo nos queda el leve recuerdo delicioso entre algunas de nuestras muelas.
Lo que tenemos en la mano, entonces, es el obstáculo, aquello que tan sólo nos molesta y que no está diseñado para satisfacernos.

Para el desconsiderado y egoísta, la solución es fácil: lo tira al piso, lo esconde entre los asientos del colectivo o abre la ventanilla y que vuele libre por la calle.
La postura de nosotros, los respetuosos, es que si te comprás un alfajor te estás haciendo cargo de las dos cosas: del alfajor propiamente dicho, y del papelito de porquería. Cuando elegís comprar el afajor, sabés que hay algo bueno y algo malo, y tenés que elegir tomar ambas y tirar el papel a la basura, o no elegir ninguna y no comprarte el maldito alfajor.
El cochino siente que sólo compra lo bueno, y que el papel es algo que no cuenta, que no compró. Así que lo tira a la calle y cree ilusamente que su problema desapareció, que la basura se desintegró y se fue al cielo con Ravi Shankar. El problema que solía tener en la mano, pasa a ser el problema del mundo, y él que -cree- no forma parte del mundo, tiene todo solucionado y se va con la conciencia tranquila a la casa donde reta a uno de sus hijos porque tiene la habitación desordenada.

El problema, entonces, nos cae a nosotros, los respetuosos. Convivimos con la mugre que queda impunemente en la calle, quien espera que algún transeúnte la patee entretenido hasta la casa. Tan sólo por ser respetuosos, tenemos que habitar un mundo que está lleno de rechazos de gente que ni siquiera nos considera.

Por cada tacho de basura, hay una persona respetuosa. Por cada papel en la calle, un cochino.

Es probable que hayan más papeles que tachos, y también es muy problable que hayan más papeles en los tachos que papeles en la calle. Pero los de la calle son más evidentes.
Porque los respetuosos actuamos en las sombras, tratando de que la vida se vea mejor sin que los demás sepan que el secreto está escondido en nuestras mochilas y bolsillos, llenos de papelitos que no pudimos tirar por no encontrar tacho.

Por eso los respetuosos pensamos que estamos solos y que somos los únicos. Porque hacemos todo a escondidas y en secreto, como si fuésemos magos que no revelan el truco. Porque a nosotros nos gusta que los demás piensen que la vida es así, felíz, limpia y hermosa y que no conlleva ningún esfuerzo.

Quizás deberíamos construir una isla de basura con todos los papelitos que tenemos en los bolsillos y exiliar a los cochinos a ella, como una nueva Siberia. Y que tengan parques de basura, casas de basura, perros de basura y centros odontológicos de basura.
Y se van a quejar de la basura mientras escupen en el piso. Van a decir "no merezco vivir entre basura proque YO PAGO MIS IMPUESTOS!" y van a hacer piquetes en medio de las avenidas principales gritando "justicia, justicia, justicia!".
Y tienen razón, ellos no merecen vivir entre la basura que ellos mismos tiran.

Nosotros sí, porque nosotros al parecer, no pagamos impuestos.

5/3/12

Volvemos a la difusión de los respectivos programas

Bueno. Después de la entrada anterior, se me llenó de comentarios el blog, el mail, Twitter y Facebook. Me llamaron de mil lados para hacerme entrevistas y la carta se publicó en muchísimos blogs, portales y diarios.
Les agradezco muchísimo a todos, la verdad es que desde el accidente tuve días bastante malos, y actualmente mi humor está cambiante; paso de estar eufórica a triste, a malhumorada, a enojada.

Tengo la suerte de poder decir que la vida sigue, y éste blog también lo hará.
A partir de ésta semana volveré al humor, a la exageración de la indignación y a mis berrinches que escribo con el objetivo de hacerlos reír, y quizás -con suerte- hacerlos reflexionar un poquito.

A la mayoría de ustedes no los conozco, pero quiero decirles que los quiero mucho, y les agradezco por todo el cariño que me enviaron en estas últimas semanas (y muchos desde antes también!).

Los espero la semana que viene, con una nueva entrada que ojalá los haga reir.

Muchos besos a todos.

Mechi.

PD: ¿Saben qué es lo más loco? Estuve 6 años ocultando que mi nombre era María Laura. ¡Ahora todo mundo lo sabe! =P