Me resulta imposible pensar que las cosas pasan porque sí en la Ciudad. No me vengas a discutir que pasa, que es así, que hay gente idiota. No, no, no. Yo sé que hay gente idiota, pero esta gente no es idiota... sabe lo que hace.
No, no, no acepto ninguna de tus refutaciones. Ésta gente está complotada, no me vengas a embromar. Son criaturas que fueron creadas específicamente para fastidiarnos a los pobres mortales que tenemos que transitar día a día las calles de Buenos Aires.
Son Los Bloqueadores.
Cada uno de ellos tiene su misión en esta vida, y es embromarnos y tornar imposible nuestra vida en la Ciudad.
Un claro ejemplo es cuando todos los humanos vamos caminando despaciiiiito por la vereda, y adelante de todo, encabezando la manifestación, una Bloqueadora con forma de VIEJA.
Siempre hay una vieja adelante de todo, que camina despacio y nos obliga a seguirles el paso. Éste es un buen momento para tomarnos un café; un paso, nos detenemos, un sorbo. Otro paso, nos detenemos, un sorbo.
Estoy planeando aprovechar estos espacios de tiempo para depilarme; un paso, me detengo, cera. Un paso, me detengo, arranco.
Después hay muchos bloqueadores por las veredas del barrio de Once. Este barrio, para los que no lo conocen, tiene todo lo horrible de la ciudad, y nada de lo lindo.
En las veredas hay miles de puestos callejeros que venden ropa "Nikke" o "Abidas". Y allí van, los felices Bloqueadores, que detienen su marcha en seco para mirar las sombras de ojos "Reblon", y uno se los lleva por adelante.
Les empezás a decir "cheee, pero ¿cómo vas a parar así?" "¡Tené cuidado!" o los mirás con cara de "te ODIO", pero ellos no te ven ni te escuchan, cegados por los brillitos de un póster de gatitos que venden en el puesto de al lado.
También están los Bloqueadores que caminan adelante tuyo moviendo sus brazos exageradamente. Ellos cuando caminan tienen que poner los brazos en ángulo recto con respecto al cuerpo. Y después cambian; el que estaba adelante va atrás, también en ángulo recto. Y así por los siglos de los siglos.
Uno para evitar comerse una piña, trata de irlos esquivando. Y ves que entre el Bloqueador y la pared de la vereda hay un pequeño espacio por el que podés pasar. Te movés hacia la pared y aumentás la velocidad para pasarlo.
Pero no. El Bloqueador va caminando lentamente en diagonal para quedar pegadísimo a la pared, y no te queda otra que esquivar los brazasos de aquí hasta que llegues a destino.
En el colectivo también hay muchos Bloqueadores. Ellos se sientan en el asiento del pasillo, dejando libre el que está en la ventanilla, y cuando vos tratás de sentarte en el asiento disponible, ellos no se levantan y te dejan el paso, sino que sentados como están, rotan el cuerpo lentamente hasta que sus rodillas quedan mirando completamente hacia el pasillo, y vos tenés que pasar por ese pequeño espacio que te cedió, con la desagradable sensación de que mientras estás pasando, tu culo queda en la cara del Bloqueador por unos segundos.
Y después están los Bloqueadores que viajan parados, y se quedan en la puerta de salida, sosteniéndose del caño que tiene el timbre, mirándo hacia la puerta, con actitud de "ya toqué el timbre para bajarme en ésta parada". Uno a veces duda, y les pregunta "¿bajás acá? ¿tocaste el timbre?", pero los Bloqueadores de Puertas de Colectivos siempre tienen los auriculares puestos y no te escuchan. Los Bloqueadores jamás bajan del colectivo. Al final uno toca apresuradamente el timbre cuando está a tres edificios de la parada, y el colectivo pega una frenada que hace que te golpees contra todo.
Y hay un tipo más leve de Bloqueadores, pero me molestan de igual manera.
Son los Turistas que viajan en el Bus Turístico de Buenos Aires
Estuvo lloviendo. Estoy a media cuadra de mi trabajo, pero me toma un rato llegar porque las baldosas de la vereda están tan flojas, y esto significa que cualquier pisada incorrecta derivará en agua y barro en mis zapatillas. Es un juego de lógica, y a veces de azar.
Miro al piso; esta baldosa está medio inclinada, pero aquella tiene como un borde negro muy grande... esta parece normal. La piso. No pasa nada. Sigo.
Aquella está rota en el medio. Esta no, pero está demasiado inclinada. Esta tiene una burbujita saliéndole del costado. Bueno, me tiro el lance. Piso. Salta una escupida de agua negra del piso y se estrella contra mis zapatillas. No solo siento la humillación de haber perdido contra un bloque inanimado de concreto, sino que tengo una brotante indignación que explota en mi pecho y me empieza a salir por todos los orificios de la cara. Tengo ganas de gritar. En ese momento, justo en ese, veo el Bus de mierda lleno de turistas felices que me están mirando con ojos maravillados (ellos miran todo con ojos maravillados). Un señor de adelante de todo, con anteojos de sol, gorra, remera a rayas y bermudas está filmando el estúpido recorrido del estúpido bus. Yo, todavía en posición de caminata detenida, los miro con desprecio. El bus se va y siguen viendo la maravillosa ciudad llena de luces.
Yo sigo caminando y sigo viendo la detestable ciudad llena de caca de perro y baldosas flojas.
23/9/11
8/9/11
Bichos
En el tren hay un tipo de bicho muy temible del que uno debe cuidarse constantemente.
En general, hay bastantes tipos de bichos: hormigas, mosquitos, arañas y cumbieros. Pero este bicho es aún peor.
Hablo de las sanguijuelas.
Las sanguijuelas son un tipo de bicho que tiene forma de persona y cuyo único propósito en la vida es alimentarse de la comodidad de los pasajeros.
A veces cuesta reconocerlos, y uno advierte su presencia cuando ya es demasiado tarde.
La sanguijuela entra al tren y parece un pasajero más, pero muestra la hilacha cuando se acomoda; en lugar de agarrarse del pasamanos normalmente, una sanguijuela se agarra de uno de los asientos, colocando su mano en el medio del respaldo (fig 1).
Si la víctima no se da cuenta de su presencia, la sanguijuela comenza a mover sus piernas hacia el lado de la ventanilla, hasta ocupar todo el espacio (fig 2).
Los síntomas de la víctima suelen ser: incomodidad, dolor en las piernas y glúteos, calambres y vómitos.
La mejor manera de evitar estos problemas es notar la presencia de la sanguijuela lo antes posible y ofrecer resistencia con las piernas, para que no pueda entrar a su espacio.
En caso de no poder hacerlo, se recomienda abrir fuego.
En general, hay bastantes tipos de bichos: hormigas, mosquitos, arañas y cumbieros. Pero este bicho es aún peor.
Hablo de las sanguijuelas.
Las sanguijuelas son un tipo de bicho que tiene forma de persona y cuyo único propósito en la vida es alimentarse de la comodidad de los pasajeros.
A veces cuesta reconocerlos, y uno advierte su presencia cuando ya es demasiado tarde.
La sanguijuela entra al tren y parece un pasajero más, pero muestra la hilacha cuando se acomoda; en lugar de agarrarse del pasamanos normalmente, una sanguijuela se agarra de uno de los asientos, colocando su mano en el medio del respaldo (fig 1).
| Figura 1: Sanguijuela comenzando su labor |
| Figura 2: Sanguijuela exitosa |
La mejor manera de evitar estos problemas es notar la presencia de la sanguijuela lo antes posible y ofrecer resistencia con las piernas, para que no pueda entrar a su espacio.
En caso de no poder hacerlo, se recomienda abrir fuego.
a las
8:35
1/9/11
Historias de colectivos
En los colectivos suceden historias casi todos los días.
Pero como son tan pequeñas, no podía hacer un post decente de cada una de ellas, así que comenzaré a unirlas todas para hacer un post cada tanto de estas pequeñas historias.
¡Seño...!
Había estado lloviendo toda la mañana. Salgo del trabajo y ya no llovía, pero estaba nublado. Voy a esperar el colectivo a la parada y veo que todos losidiotas que lo estaban esperando, en lugar de estar en la parada original, estaban bajo los tinglados de los edificios para protegerse de la lluvia invisible.
Me pongo en fila. Veo que otra persona se pone en la parada original, así que le llamo la atención y le digo "están haciendo fila acá" (nótese como los culpo a los otros).
Una vieja que estaba adelante mío me mira como agradeciéndome. Le sonrío.
Al rato otra persona se pone en la parada original. Hago lo mismo que antes. La vieja también. Le sonrío.
Una chica va y hace fila en la parada original. Me harto y no le digo nada.
La vieja se da vuelta, la señala a la chica y me dice... no se entiende bien escrito, así que hagamos así señor lector: ahora es usted la vieja. Ponga la boca con forma de "O" y diga "¡Se coló!".
Le faltó decirme "Señooo..!"
Deducción
Nos subimos al colectivo, y normalmente le toma 2 minutos llegar a la Avenida 9 de Julio. Ese día fue diferente; estuvo como 15 minutos para hacer lo mismo.
Mientras comienza a cruzarla, y todos nos preguntábamos qué cuernos estaba pasando, en medio de la avenida vemos un camión de bomberos y un taxi todo chamuscado. Una señora de los primeros asientos lo mira con muchísimo detenimiento.
Al rato nos explica "Parece que se incendió un taxi".
¡Bravo, señora! ¡Ahora cuéntenos qué pasa si unimos los colores amarillo y azul!
Ratas inmundas
Cuando los trenes se incendiaron como conté en aquel post, llegué a Liniers sin saber como hacer para llegar a mi trabajo de ahí. Preguntando por todos lados, llegué a encontrar un colectivo. Una chica que estaba esperando el mismo, me preguntó si sabía qué había pasado.
Nos hicimos amigas casuales y estuvimos hablando mientras esperábamos el colectivo, y durante el viaje también.
Casi cuando está llegando a su parada, le suena el teléfono. Le responde al interlocutor de manera muy desagradable, como si fuese su enemigo. Cuando corta me dice:
-Ajjj... mi novio... es un pesado, ¿vos estás de novia?-
-Sí-
(buscando complicidad)-¿No son unas ratas inmundas?-
-Ehmm... no... por lo menos el mío no...-
-Ah, es que yo estoy hace mucho ya-
-Yo estoy hace 5 años y te aseguro que fueron los mejores de mi vida-
-Ah... pasa que yo estoy hace 7- y se baja.
Ya fue. Cancelo el casamiento, ahora me parece maravilloso pero dentro de dos años pensaré que es una "rata inmunda".
Busqué "rata inmunda" en Google y me apareció esta foto:
Interesante
Casi siempre me quejo porque estando en la Ciudad nunca me pasa nada interesante. Pero nunca. No veo a famosos, ni accidentes de auto, ni personas desmayándose, ni nada de lo que se ve en la tele.
Venía meditando estas cuestiones en el colectivo, medio dormida: "¿por qué nunca me pasa nada interesante...? bbzbzzzzz... por... por qué...? bbzzzzz nunca nada zzz bizarro o loco bbbbzzzzzzzzzzzzzz....".
Me despierta un golpe, y el colectivo gira muy dramáticamente.
¡Chocamos!
¡¡Y YO NO LO VIIIIIIIIIIIIII!!
Pero como son tan pequeñas, no podía hacer un post decente de cada una de ellas, así que comenzaré a unirlas todas para hacer un post cada tanto de estas pequeñas historias.
¡Seño...!
Había estado lloviendo toda la mañana. Salgo del trabajo y ya no llovía, pero estaba nublado. Voy a esperar el colectivo a la parada y veo que todos los
Me pongo en fila. Veo que otra persona se pone en la parada original, así que le llamo la atención y le digo "están haciendo fila acá" (nótese como los culpo a los otros).
Una vieja que estaba adelante mío me mira como agradeciéndome. Le sonrío.
Al rato otra persona se pone en la parada original. Hago lo mismo que antes. La vieja también. Le sonrío.
Una chica va y hace fila en la parada original. Me harto y no le digo nada.
La vieja se da vuelta, la señala a la chica y me dice... no se entiende bien escrito, así que hagamos así señor lector: ahora es usted la vieja. Ponga la boca con forma de "O" y diga "¡Se coló!".
Le faltó decirme "Señooo..!"
Deducción
Nos subimos al colectivo, y normalmente le toma 2 minutos llegar a la Avenida 9 de Julio. Ese día fue diferente; estuvo como 15 minutos para hacer lo mismo.
Mientras comienza a cruzarla, y todos nos preguntábamos qué cuernos estaba pasando, en medio de la avenida vemos un camión de bomberos y un taxi todo chamuscado. Una señora de los primeros asientos lo mira con muchísimo detenimiento.
Al rato nos explica "Parece que se incendió un taxi".
¡Bravo, señora! ¡Ahora cuéntenos qué pasa si unimos los colores amarillo y azul!
Ratas inmundas
Cuando los trenes se incendiaron como conté en aquel post, llegué a Liniers sin saber como hacer para llegar a mi trabajo de ahí. Preguntando por todos lados, llegué a encontrar un colectivo. Una chica que estaba esperando el mismo, me preguntó si sabía qué había pasado.
Nos hicimos amigas casuales y estuvimos hablando mientras esperábamos el colectivo, y durante el viaje también.
Casi cuando está llegando a su parada, le suena el teléfono. Le responde al interlocutor de manera muy desagradable, como si fuese su enemigo. Cuando corta me dice:
-Ajjj... mi novio... es un pesado, ¿vos estás de novia?-
-Sí-
(buscando complicidad)-¿No son unas ratas inmundas?-
-Ehmm... no... por lo menos el mío no...-
-Ah, es que yo estoy hace mucho ya-
-Yo estoy hace 5 años y te aseguro que fueron los mejores de mi vida-
-Ah... pasa que yo estoy hace 7- y se baja.
Ya fue. Cancelo el casamiento, ahora me parece maravilloso pero dentro de dos años pensaré que es una "rata inmunda".
Busqué "rata inmunda" en Google y me apareció esta foto:
![]() |
| Rata inmunda |
Yo tampoco querría estar de novia con ese chico.
Yo relaciono a mi novio más bien con esta sensación:
Interesante
Casi siempre me quejo porque estando en la Ciudad nunca me pasa nada interesante. Pero nunca. No veo a famosos, ni accidentes de auto, ni personas desmayándose, ni nada de lo que se ve en la tele.
Venía meditando estas cuestiones en el colectivo, medio dormida: "¿por qué nunca me pasa nada interesante...? bbzbzzzzz... por... por qué...? bbzzzzz nunca nada zzz bizarro o loco bbbbzzzzzzzzzzzzzz....".
Me despierta un golpe, y el colectivo gira muy dramáticamente.
¡Chocamos!
¡¡Y YO NO LO VIIIIIIIIIIIIII!!
a las
17:12
26/8/11
Insultos
Como muchos de ustedes saben, por haberlo vivido en carne propia o por haberlo leído aquí, viajar en el Sarmiento en hora pico es una experiencia miserable. Son puros insultos, golpes, patadas y risa de gente idiota.
Muchas veces me saco.
A ver... hay una puerta pequeña, mucha gente afuera, mucha gente adentro. La gente de adentro quiere salir, la de afuera quiere entrar y no permite que los de adentro salgan. Se empujan todos. Los que quieren entrar, además de empujar a los que quieren salir, empujan a otros que también quieren entrar, para tener ventaja sobre ellos y poder sentarse.
Algunas personas muy idiotas, creen que es como un juego divertido. Y golpean riéndose, y cuando logran sentarse están un rato largo riéndose.
Las veces que me han golpeado muy fuerte, me han tirado al piso y me han arrancado trozos de mi ropa, me alteré de tal manera que tuve que insultar a los gritos a todos y cada uno.
Una vez me caí al piso golpeándome la rodilla, y me quedó doliendo muchísimo. Ví a uno reírse. Le grité "¿de qué te reís, imbécil?" señalé a un par más "¿y ustedes? ¿tan imbéciles son que se ríen de haber lastimado a otras personas?". Siempre se hace un silencio.
Otra vez me arracaron el cinto de mi tapado. Luego de escuchar el ruido de tela desgarrándose, me toqué y ví que el cinto no estaba más. Miré a ver si lo encontraba en el piso. En cambio, ví a un hombre con mi cinto en la mano con cara de "¿de dónde saqué eso?" y sonriendo. Extendí mi mano y le dije "MÍO". Y mientras me lo devolvía agregué "ANIMAL". El tipo me dice "no, pero me empujaron", "ahh, sí" le contesto, "pero eso no justifica el hecho de que te estés riendo con un pedazo de prenda de alguien". Se quedó callado.
El martes pasado, llegó el tren de dos pisos a Moreno a la mañana temprano. Estaba lleno de gente. Entraron todos empujando, como siempre. Yo me quedé a un costado y entré tranquila. Mientras entraba, un imbécil que empujó y golpeó a todos a las risotadas, se puso a gritarle a su amigo "ABAJO, ABAJO, VAMOS ABAJO, JIJIJIJI!!!!!" y bajó corriendo las escaleras. Yo bajé atrás de él, y cuando estaba correteando hacia un asiento a las carcajadas, le grito "¿¿Qué tenés, 3 años PELOTUDO??". El tipo paró en seco, y me miró. Yo estaba con muchísima cara de indignada y los ojos inyectados en sangre. Lo miré fijo. Él tendría unos 15 años. Se puso blanco. Se sentó en silencio con la cabeza gacha, mirándome tímidamente. Yo me siento y noto que después de mi grito todo el vagón se quedó en silencio, mientras me miraban con cierto aire de miedo.
El bichito de la felicidad que estaba adentro mío explotó, y sus miles de pedacitos comenzaron a bailar. Había una fiesta con música, y piña colada en mi cerebro. Tenía que disimular mi risa con cara de indignada.
Mientras salía papel picado de mi oído, digo "pero por favor... gente grande..." y me acomodo para dormir. En mi cabeza bailamos todo el día.
Muchas veces me saco.
A ver... hay una puerta pequeña, mucha gente afuera, mucha gente adentro. La gente de adentro quiere salir, la de afuera quiere entrar y no permite que los de adentro salgan. Se empujan todos. Los que quieren entrar, además de empujar a los que quieren salir, empujan a otros que también quieren entrar, para tener ventaja sobre ellos y poder sentarse.
Algunas personas muy idiotas, creen que es como un juego divertido. Y golpean riéndose, y cuando logran sentarse están un rato largo riéndose.
Las veces que me han golpeado muy fuerte, me han tirado al piso y me han arrancado trozos de mi ropa, me alteré de tal manera que tuve que insultar a los gritos a todos y cada uno.
Una vez me caí al piso golpeándome la rodilla, y me quedó doliendo muchísimo. Ví a uno reírse. Le grité "¿de qué te reís, imbécil?" señalé a un par más "¿y ustedes? ¿tan imbéciles son que se ríen de haber lastimado a otras personas?". Siempre se hace un silencio.
Otra vez me arracaron el cinto de mi tapado. Luego de escuchar el ruido de tela desgarrándose, me toqué y ví que el cinto no estaba más. Miré a ver si lo encontraba en el piso. En cambio, ví a un hombre con mi cinto en la mano con cara de "¿de dónde saqué eso?" y sonriendo. Extendí mi mano y le dije "MÍO". Y mientras me lo devolvía agregué "ANIMAL". El tipo me dice "no, pero me empujaron", "ahh, sí" le contesto, "pero eso no justifica el hecho de que te estés riendo con un pedazo de prenda de alguien". Se quedó callado.
El martes pasado, llegó el tren de dos pisos a Moreno a la mañana temprano. Estaba lleno de gente. Entraron todos empujando, como siempre. Yo me quedé a un costado y entré tranquila. Mientras entraba, un imbécil que empujó y golpeó a todos a las risotadas, se puso a gritarle a su amigo "ABAJO, ABAJO, VAMOS ABAJO, JIJIJIJI!!!!!" y bajó corriendo las escaleras. Yo bajé atrás de él, y cuando estaba correteando hacia un asiento a las carcajadas, le grito "¿¿Qué tenés, 3 años PELOTUDO??". El tipo paró en seco, y me miró. Yo estaba con muchísima cara de indignada y los ojos inyectados en sangre. Lo miré fijo. Él tendría unos 15 años. Se puso blanco. Se sentó en silencio con la cabeza gacha, mirándome tímidamente. Yo me siento y noto que después de mi grito todo el vagón se quedó en silencio, mientras me miraban con cierto aire de miedo.
El bichito de la felicidad que estaba adentro mío explotó, y sus miles de pedacitos comenzaron a bailar. Había una fiesta con música, y piña colada en mi cerebro. Tenía que disimular mi risa con cara de indignada.
Mientras salía papel picado de mi oído, digo "pero por favor... gente grande..." y me acomodo para dormir. En mi cabeza bailamos todo el día.
a las
9:10
19/8/11
Infiernos
La otra vez iba pensando idioteces en el Sarmiento (cuándo no..?) y se me ocurrió que si pudiese elegir hacer cualquier cosa en este mundo sería escribir. Y si pudiese elegir hacer cualquier cosa en el Otro Mundo, sería diseñar espacios en el Infierno.
Estuve todo el viaje pensando en maravillosos espacios en el Abismo, diseñados para cierta clase de gente. Aquí van:
Para los que escuchan cumbia con el celular a todo volumen:
Luego de dejarme pegarles una piña personalmente, pasarán a una habitación en la que habrán pantallas gigantes y muchísimos bafles reproduciendo la canción del Nyan Cat eternamente. Y nunca llegarán al estado en que llegué yo, que lo ví tantas veces que me resulta adorable =3
Para los "avivados":
Vivirán una vida en la que siempre encontrarán miles de oportunidades para hacer una avivada, pero las perderá a todas; aparecerá un tren repleto de gente, y miles de personas esperando que se abra la puerta para entrar. El Condenado verá una ventana abierta, y justo al lado de ella un asiento acolchonadito y hermoso con aire acondicionado. Cuando ponga la primera pata en la ventana, se cerrará lastimándolo. Irá a la enfermería y verá a mucha gente esperando para entrar. Verá una botella con el Remedio Mágico Que Calma Todos Los Dolores, descuidada. Cuando vaya a agarrarla, un policía lo detendrá. En la cárcel, el hombre verá una posible escapatoria, pero cuando está por salir... y así eternamente. El Condenado no será conciente de que está muerto, y adjudicará sus fallas a la mala suerte.
Para los que tiran basura al piso:
Unos Diablillos gigantes los tomarán en sus manos, les quitarán la piel y la arrojarán a la calle. El condenado sentirá ambas partes de su cuerpo; la piel desechada, pisada por automóviles y transeúntes, y el resto del cuerpo, siendo devorado por el Diablillo.
Para los que orinan en el tren:
Ellos se convertirán en El Tren.
Para los idiotas que viajan parados con bebés en brazos sin pedir el asiento, y para los que se levantan antes de que el tren/colectivo llegue a su estación, arriesgándose a tirar al bebé al piso cuando se hace la frenada:
El Condenado pasará el resto de la eternidad como en el nivel "Puppy Love" del juego "Earthworm Jim". Tendrá una almohada que utilizará para amortiguar la caída de miles de bebés que un Diablillo estará lanzando. El Condenado reconocerá como hijo a cada uno de esos millones de bebés y sentirá un inmenso dolor cada vez que uno se caiga al piso y se le rompa la cabeza.
Para los de TBA:
Oh, sí... nos encontramos de nuevo, señores de TBA... el espacio que diseñé para ustedess será una especie de Purgatorio; todo blanco, sin sillas (como en la estación de Once... ¿¿cómo puede ser que no hayan asientos en la estación de Once??). Esperarán cerca de 3 o 4 horas para que llegue El Transporte Súper Maravilloso que los llevará al Cielo. Cuando llegue, todos subirán felices, y tendrán asientos extraordinariamente cómodos. Cuando se sienten y estén a gusto, se esuchará una voz que diga que el Transporte Súper Maravilloso se cancela por problemas técnicos. Todos los días, los de TBA subirán al TSM (que tiene dos pisos y LCDs!!) y se cancelará. Otras veces comenzará a andar, pero se cancelará a la mitad, con diferentes excusas.
El castigo final, es que los de TBA jamás perderán la esperanza de que esta vez el TSM sí llegará a destino, y esperan con ansias el momento.
Mark Chapman: Tengo un lugar súper especial diseñado sólo para vos ;)
Estoy segura de que mis lectores tendrán pensados mejores lugares en el infierno, y espero con ansias que me los describan.
También espero que me saluden mañana, por mi cumpleaños =)
Estuve todo el viaje pensando en maravillosos espacios en el Abismo, diseñados para cierta clase de gente. Aquí van:
Para los que escuchan cumbia con el celular a todo volumen:
Luego de dejarme pegarles una piña personalmente, pasarán a una habitación en la que habrán pantallas gigantes y muchísimos bafles reproduciendo la canción del Nyan Cat eternamente. Y nunca llegarán al estado en que llegué yo, que lo ví tantas veces que me resulta adorable =3
Para los "avivados":
Vivirán una vida en la que siempre encontrarán miles de oportunidades para hacer una avivada, pero las perderá a todas; aparecerá un tren repleto de gente, y miles de personas esperando que se abra la puerta para entrar. El Condenado verá una ventana abierta, y justo al lado de ella un asiento acolchonadito y hermoso con aire acondicionado. Cuando ponga la primera pata en la ventana, se cerrará lastimándolo. Irá a la enfermería y verá a mucha gente esperando para entrar. Verá una botella con el Remedio Mágico Que Calma Todos Los Dolores, descuidada. Cuando vaya a agarrarla, un policía lo detendrá. En la cárcel, el hombre verá una posible escapatoria, pero cuando está por salir... y así eternamente. El Condenado no será conciente de que está muerto, y adjudicará sus fallas a la mala suerte.
Para los que tiran basura al piso:
Unos Diablillos gigantes los tomarán en sus manos, les quitarán la piel y la arrojarán a la calle. El condenado sentirá ambas partes de su cuerpo; la piel desechada, pisada por automóviles y transeúntes, y el resto del cuerpo, siendo devorado por el Diablillo.
Para los que orinan en el tren:
Ellos se convertirán en El Tren.
Para los idiotas que viajan parados con bebés en brazos sin pedir el asiento, y para los que se levantan antes de que el tren/colectivo llegue a su estación, arriesgándose a tirar al bebé al piso cuando se hace la frenada:
El Condenado pasará el resto de la eternidad como en el nivel "Puppy Love" del juego "Earthworm Jim". Tendrá una almohada que utilizará para amortiguar la caída de miles de bebés que un Diablillo estará lanzando. El Condenado reconocerá como hijo a cada uno de esos millones de bebés y sentirá un inmenso dolor cada vez que uno se caiga al piso y se le rompa la cabeza.
Para los de TBA:
Oh, sí... nos encontramos de nuevo, señores de TBA... el espacio que diseñé para ustedess será una especie de Purgatorio; todo blanco, sin sillas (como en la estación de Once... ¿¿cómo puede ser que no hayan asientos en la estación de Once??). Esperarán cerca de 3 o 4 horas para que llegue El Transporte Súper Maravilloso que los llevará al Cielo. Cuando llegue, todos subirán felices, y tendrán asientos extraordinariamente cómodos. Cuando se sienten y estén a gusto, se esuchará una voz que diga que el Transporte Súper Maravilloso se cancela por problemas técnicos. Todos los días, los de TBA subirán al TSM (que tiene dos pisos y LCDs!!) y se cancelará. Otras veces comenzará a andar, pero se cancelará a la mitad, con diferentes excusas.
El castigo final, es que los de TBA jamás perderán la esperanza de que esta vez el TSM sí llegará a destino, y esperan con ansias el momento.
Mark Chapman: Tengo un lugar súper especial diseñado sólo para vos ;)
Estoy segura de que mis lectores tendrán pensados mejores lugares en el infierno, y espero con ansias que me los describan.
También espero que me saluden mañana, por mi cumpleaños =)
a las
9:29
11/8/11
Castelar solamente
La gente en la estación de Castelar puede reconocerme fácilmente: Soy la chica que está llorando.
No es la primer vez ni la última que me encuentro derramando lágrimas en Castelar, mientras trato de secarme los ojos con las mangas de mi remera.
Repaso en mi mente el momento en que tomé el tren en la estación de Once. Recuerdo claramente la voz metálica desde el altoparlante diciendo "plataforma uno lleva como destino Moreno parando en todas las estaciones intermedias". Lo recuerdo porque lo dijo 30 veces mientras esperábamos que partiera.
Sin embargo, al llegar a Castelar, el tren se detiene y se anuncia "Plataforma dos CASTELAR SOLAMENTE".
Yo venía durmiendo tranquila, a pesar del volumen alto del televisor LCD que tiene el nuevísimo y súper tecnológico tren de dos pisos. Y me tuve que levantar y esperar otro tren en la estación de Castelar.
La gente me ve llorando y veo en sus ojos las ganas de consolarme, y sus teorías que golpean su cerebro tratando de determinar el porqué de mi llanto. Algunos imaginarán que murió alguien cercano a mí, otros que me despidieron, robaron o recibí malas noticias. Creo que nadie puede llegar a pensar que estoy llorando por lo mismo que ellos acaban de vivir.
Ellos no saben lo mucho que me duele el abuso a los usuarios por parte de TBA. Las cancelaciones de trenes ocurren practicamente todos los días, el sopresivo "Castelar solamente" le tocó por lo menos una vez a todos los que alguna vez usaron esta línea de ferrocarril.
Una vez cancelaron un tren porque un chico vomitó en el furgón.
Otra vez, porque el maquinista cerró el tren y se fue.
Otra porque hubo un accidente tres estaciones más adelante.
Imagino a los de TBA, perversos, sacando bolillas al azar para decidir así cuál tren cancelar. Los imagino mirándonos salir del tren, con la cabeza gacha, y ellos en éxtasis masturbatorio.
¿Pero saben qué es lo que más me duele?
Que la gente se baje del tren. Más allá de que es un tren que fue inaugurado en Marzo de este año, y que los de TBA nunca utilizan. Lo ponen en horas en las que no viaja casi nadie. Un tren que tiene capacidad para 40% más de usuarios, pero que cuando lo tomamos en once, somos 4 o 5 personas por vagón. Un desperdicio millonario del país. Y que encima de todo tienen el tupé de cancelarlo en Castelar. Es más, la primera vez que viajé en él, lo cancelaron en Merlo (dos estaciones antes de Moreno!).
Lo que más me duele es que la gente se lo aguante. Me duele que anuncien "Castelar solamente" o "plataforma dos cancelado", y la gente diga "uuuh" con una sonrisa, como diciendo "ay, pero que mala suerte tengo!" y SE BA-JE.
¿Se entiende? La gente SE BAJA y se sube al siguiente tren que viene hasta las bolas. Agachan la cabeza y dejan que los pisoteen. Porque esa es la sociedad en la que vivimos. La gente se queja, pero no hace nada para revertir la situación.
Se quejan de que los empujan, y ellos empujan. Se quejan del maltrato, pero ellos lo aceptan.
Me encuentro sola en el tren nuevo. Asientos blanquísimos y LCDs sintonizando Canal 7. Todos están afuera, en el andén. Los más amistosos me dicen "se cancela, vení, hay que tomar el otro". Como diciendo "íbamos a comer torta de chocolate, pero se la llevaron, vení, comamos este sorete que nos dan a cambio".
Y yo lloro. Pero de alguna manera me alegra llorar. Porque tengo alma. Porque no soporto que me obliguen a vivir en desgracia. Porque veo el tren en el que tengo que subir, con manos y caras aplastadas contra el vidrio, despintado y tirando chispas por debajo y me duele.
"Castelar solamente" no es una pavada.
No es la primer vez ni la última que me encuentro derramando lágrimas en Castelar, mientras trato de secarme los ojos con las mangas de mi remera.
Repaso en mi mente el momento en que tomé el tren en la estación de Once. Recuerdo claramente la voz metálica desde el altoparlante diciendo "plataforma uno lleva como destino Moreno parando en todas las estaciones intermedias". Lo recuerdo porque lo dijo 30 veces mientras esperábamos que partiera.
Sin embargo, al llegar a Castelar, el tren se detiene y se anuncia "Plataforma dos CASTELAR SOLAMENTE".
Yo venía durmiendo tranquila, a pesar del volumen alto del televisor LCD que tiene el nuevísimo y súper tecnológico tren de dos pisos. Y me tuve que levantar y esperar otro tren en la estación de Castelar.
La gente me ve llorando y veo en sus ojos las ganas de consolarme, y sus teorías que golpean su cerebro tratando de determinar el porqué de mi llanto. Algunos imaginarán que murió alguien cercano a mí, otros que me despidieron, robaron o recibí malas noticias. Creo que nadie puede llegar a pensar que estoy llorando por lo mismo que ellos acaban de vivir.
Ellos no saben lo mucho que me duele el abuso a los usuarios por parte de TBA. Las cancelaciones de trenes ocurren practicamente todos los días, el sopresivo "Castelar solamente" le tocó por lo menos una vez a todos los que alguna vez usaron esta línea de ferrocarril.
Una vez cancelaron un tren porque un chico vomitó en el furgón.
Otra vez, porque el maquinista cerró el tren y se fue.
Otra porque hubo un accidente tres estaciones más adelante.
Imagino a los de TBA, perversos, sacando bolillas al azar para decidir así cuál tren cancelar. Los imagino mirándonos salir del tren, con la cabeza gacha, y ellos en éxtasis masturbatorio.
¿Pero saben qué es lo que más me duele?
Que la gente se baje del tren. Más allá de que es un tren que fue inaugurado en Marzo de este año, y que los de TBA nunca utilizan. Lo ponen en horas en las que no viaja casi nadie. Un tren que tiene capacidad para 40% más de usuarios, pero que cuando lo tomamos en once, somos 4 o 5 personas por vagón. Un desperdicio millonario del país. Y que encima de todo tienen el tupé de cancelarlo en Castelar. Es más, la primera vez que viajé en él, lo cancelaron en Merlo (dos estaciones antes de Moreno!).
Lo que más me duele es que la gente se lo aguante. Me duele que anuncien "Castelar solamente" o "plataforma dos cancelado", y la gente diga "uuuh" con una sonrisa, como diciendo "ay, pero que mala suerte tengo!" y SE BA-JE.
¿Se entiende? La gente SE BAJA y se sube al siguiente tren que viene hasta las bolas. Agachan la cabeza y dejan que los pisoteen. Porque esa es la sociedad en la que vivimos. La gente se queja, pero no hace nada para revertir la situación.
Se quejan de que los empujan, y ellos empujan. Se quejan del maltrato, pero ellos lo aceptan.
Me encuentro sola en el tren nuevo. Asientos blanquísimos y LCDs sintonizando Canal 7. Todos están afuera, en el andén. Los más amistosos me dicen "se cancela, vení, hay que tomar el otro". Como diciendo "íbamos a comer torta de chocolate, pero se la llevaron, vení, comamos este sorete que nos dan a cambio".
Y yo lloro. Pero de alguna manera me alegra llorar. Porque tengo alma. Porque no soporto que me obliguen a vivir en desgracia. Porque veo el tren en el que tengo que subir, con manos y caras aplastadas contra el vidrio, despintado y tirando chispas por debajo y me duele.
"Castelar solamente" no es una pavada.
a las
9:46
29/7/11
Farmadicción
La Ciudad me parece un lugar horrible. Es todo gris, los autos zumban constantemente, las baldosas están rotas, hay una saturación de gente en las veredas.
Pero todo lo vale, porque Capital tiene el mejor negocio del mundo: se llama Farmacity.
Farmacity es una cadena de farmacias gigante. Ha ampliado tanto el negocio, que allí uno puede comprar tanto cosas de farmacia, como productos de tocador, yuyos, golosinas, CDs, maquillaje, ropa interior, medias, auriculares y muchos más etcéteras.
Siempre salgo del trabajo medio bajoneada; tengo sueño y estuve sentada frente a la compu varias horas. Entonces opto por ir a Farmacity a levantarme el autoestima.
Entrar a Farmacity me hace sentir como una dama rica. Los guardias de seguridad te saludan a la entrada, y te sentís especial. Tenés que dejar tu bolso en un locker, y la llave no es la clásica chiquita de locker, sino que es grande y bonita. Es como si tuvieras tu propia llave del local y te sentís dueño de todo.
Allí empieza el descontrol consumista.
Siempre que voy a comprar una cosa, termino comprando cuatro o cinco.
Todos los productos están exhibidos como en un supermercado, por lo tanto se emplea el sistema de ventas "andá y agarrá". Voy a comprar curitas... pero al lado de las tristes color piel hay unas de Hello Kitty. Sale $2 más... y bueeeno, dos pesos por un gatito tierno no es nada. Voy hacia la caja, pero en el pasillo de al lado hay shampoo. Chusmeo un poco. Hay uno para dar más volumen. Leo el reverso "con keratina que ayuda a fortalecer las puntas y dar un hermoso volumen, con brillo fantástico, aroma a rosas, y estrellas y arcoiris y cachorritos". Tengo que comprarlo... pero debería comprar un acondicionador bueno, también.
Elijo el acondicionador, pero en el pasillo de al lado hay cremas de peinar. "Voy a tener el cabello maravilloso si además compro crema de peinar!!"... compro el que me promete riquezas y 3 deseos.
Y así sigo al pasillo de al lado, que tiene muchas cremas. Quiero una exfoliante, pero no sé cuál. Allí aparece una muchacha de Farmacity que te pregunta si necesitás ayuda. Ella es como una enciclopedia de cremas. Podés preguntarle lo que quieras, que te va a contestar todo, siempre con una sonrisa y haciéndote sentir que sos importante. Cuando elegís tu crema, te deja en paz y te desea un buen día.
Termino comprando esmaltes, sombra de ojos, cremas, medias y chocolates.
Ir a Farmacity es como ir de shopping pero sin que te molesten los vendedores. Y no sólo eso, sino que Farmacity te vende algo más que productos; te vende tu propia belleza.
¿Quién no gastaría $30 en algo que te promete llegar a ser la mejor versión de vos misma?
Yo nunca fui una chica que se preocupara por esas cosas, pero Farmacity tiene la facilidad de hacértelo desear. Cada crema que comprás se siente como un pasaporte a la felicidad.
Lo malo es que nunca podés escapar. Cada dos cuadras hay uno, cada uno más grande, lindo y brillante que el otro, lleno de cremas milagrosas y maquillaje de Revlon.
Mi amiga Karen me decía el otro día "Me mudé muchas veces dentro de Capital, pero siempre tenía un Farmacity cerca. Y abre las 24 horas. O sea que puedo comprar una sopa instantánea y una tira de Diclofenac a las 3 de la mañana. Soy felíz".
¿Saben qué?
Yo también.
Pero todo lo vale, porque Capital tiene el mejor negocio del mundo: se llama Farmacity.
Farmacity es una cadena de farmacias gigante. Ha ampliado tanto el negocio, que allí uno puede comprar tanto cosas de farmacia, como productos de tocador, yuyos, golosinas, CDs, maquillaje, ropa interior, medias, auriculares y muchos más etcéteras.
Siempre salgo del trabajo medio bajoneada; tengo sueño y estuve sentada frente a la compu varias horas. Entonces opto por ir a Farmacity a levantarme el autoestima.
Entrar a Farmacity me hace sentir como una dama rica. Los guardias de seguridad te saludan a la entrada, y te sentís especial. Tenés que dejar tu bolso en un locker, y la llave no es la clásica chiquita de locker, sino que es grande y bonita. Es como si tuvieras tu propia llave del local y te sentís dueño de todo.
Allí empieza el descontrol consumista.
Siempre que voy a comprar una cosa, termino comprando cuatro o cinco.
Todos los productos están exhibidos como en un supermercado, por lo tanto se emplea el sistema de ventas "andá y agarrá". Voy a comprar curitas... pero al lado de las tristes color piel hay unas de Hello Kitty. Sale $2 más... y bueeeno, dos pesos por un gatito tierno no es nada. Voy hacia la caja, pero en el pasillo de al lado hay shampoo. Chusmeo un poco. Hay uno para dar más volumen. Leo el reverso "con keratina que ayuda a fortalecer las puntas y dar un hermoso volumen, con brillo fantástico, aroma a rosas, y estrellas y arcoiris y cachorritos". Tengo que comprarlo... pero debería comprar un acondicionador bueno, también.
Elijo el acondicionador, pero en el pasillo de al lado hay cremas de peinar. "Voy a tener el cabello maravilloso si además compro crema de peinar!!"... compro el que me promete riquezas y 3 deseos.
Y así sigo al pasillo de al lado, que tiene muchas cremas. Quiero una exfoliante, pero no sé cuál. Allí aparece una muchacha de Farmacity que te pregunta si necesitás ayuda. Ella es como una enciclopedia de cremas. Podés preguntarle lo que quieras, que te va a contestar todo, siempre con una sonrisa y haciéndote sentir que sos importante. Cuando elegís tu crema, te deja en paz y te desea un buen día.
Termino comprando esmaltes, sombra de ojos, cremas, medias y chocolates.
Ir a Farmacity es como ir de shopping pero sin que te molesten los vendedores. Y no sólo eso, sino que Farmacity te vende algo más que productos; te vende tu propia belleza.
¿Quién no gastaría $30 en algo que te promete llegar a ser la mejor versión de vos misma?
Yo nunca fui una chica que se preocupara por esas cosas, pero Farmacity tiene la facilidad de hacértelo desear. Cada crema que comprás se siente como un pasaporte a la felicidad.
Lo malo es que nunca podés escapar. Cada dos cuadras hay uno, cada uno más grande, lindo y brillante que el otro, lleno de cremas milagrosas y maquillaje de Revlon.
Mi amiga Karen me decía el otro día "Me mudé muchas veces dentro de Capital, pero siempre tenía un Farmacity cerca. Y abre las 24 horas. O sea que puedo comprar una sopa instantánea y una tira de Diclofenac a las 3 de la mañana. Soy felíz".
¿Saben qué?
Yo también.
a las
9:58
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