La parte difícil del Sarmiento es sentarse. Las tácticas que aprendí en este tiempo, no puedo compartirlas con ustedes porque se basan en el instinto.
Pero aún si estamos sentados, quienes definen si nuestro viaje es cómodo o incómodo son las personas que viajan con nosotros.
Por ejemplo, si no viajamos en hora pico, uno puede elegir dónde sentarse. Y esto sí puedo enseñarles; elijan a sus vecinos cuidadosamente.
Con esta gente nunca hay que sentarse:
- Nunca sentarse cerca de un niño menor de 10 años:
No importa si es un bebé dormido o una niña sentada como la duquesa de Alba: eventualmente va a llorar o a gritar. Y si no lo hace por voluntad propia, su madre se va a encargar de que lo haga haciéndole cosquillas o ruidos extraños con la boca para que se ría. - Nunca sentarse cerca de alguien que tenga un mate:
Quien tiene tal deficiencia mental que lo obliga a estar pendiente del mate las 24 horas del día y toma en el tren como si fuese insulina no merece mi confianza. Yo ni por un segundo creo en que si el tren hace una frenada él no va a tirar el agua y la yerba por todos lados. No confío en este ser, y ustedes tampoco deberían. - Nunca sentarse cerca de alguien que tenga el celular en la mano:
Si tiene el celular en la mano, sólo puede significar cuatro cosas: 1) Va a estar mensajeándose todo el viaje y es muy probable que cada vez que apriete una tecla se escuche "pup". 2) Va a estar todo el viaje hablando con su hermana, la Pochola.. 3) Va a poner a Dadi Llanqui o los Guachidiotas a todo volumen. 4) Va a jugar jueguitos todo el viaje con el sonido encendido. - No sentarse cerca, ni en el mismo vagón que dos o más chicas hablando:
Las chicas que hablan, hablan. Tienen una voz chillona y se ríen de cada idiotez que dicen mientras chusmean sobre Fulanito, Menganita y Macri. No hay excepción; si me ven en el tren con una amiga... ¡húyan, húyan! - No sentarse al lado de una Señora con Muchas Bolsas (LWLB por sus siglas en inglés):
Ella no pone sus bolsas en los portabolsos del tren. Todas las LWLB necesitan tener todo entre sus pies. Se le van a caer y vos vas a sentirte obligado a ayudarla todo el viaje. Y si no la ayudás, vas a tener que escuchar sus disculpas constantes. - No sentarse cerca de viejos que suspiren diciendo "ahí está..." cuando se sientan:
Es fija que te van a hablar todo el viaje. Y si encima tienen Muchas Bolsas... ¡húyan, húyan! - No sentarse cerca de cumbieros que no estén descansando, tengan auriculares puestos o tengan un celular monofónico:
Yo sé que no todos los cumbieros hacen esto, pero lo más probable es que pongan cumbia o reguetón a todo volumen con el celular. Si están descansando (cabeza apoyada en la ventana o en el respaldo) es que quiere estar tranquilo. Si tiene un celular monofónico, podés olvidarte de la pesadilla. Ahora, si tiene auriculares hay que evaluar: si se escucha la cumbia a través del auricular, andate; en cuanto en la canción empiece a sonar el sintetizador que parece un mosquito ebrio, puedo asegurarte que vas a querer arrancarte el cerebro por el oído con un sacacorchos.
Es el Sarmiento, ¿qué esperabas?